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jueves, 17 de agosto de 2023

CARNE DE TU CARNE cumple 40 años

 

El 7 de agosto de 1956, en plena dictadura de Rojas Pinilla, explota en el centro de Cali un convoy militar cargado de dinamita. El saldo dejó cientos de casas destruidas y más de mil muertos. La ciudad apenas contaba con cien mil habitantes. Ese es el punto de partida de CARNE DE TU CARNE dirigida por Carlos Mayolo. Película que está cumpliendo 40 años.

Partiendo de este hecho histórico, Mayolo nos muestra esta familia oligarca caleña, los Velasco, que tienen que abandonar la casa destruida para refugiarse en su hacienda campestre.

La película inaugura el género gótico tropical, es decir que partiendo de un hecho histórico la trama va a derivar en un relato fantástico, lleno de surrealismo.

Carne de tu carne es una metáfora aterradora de los pájaros asolando los campos matando rivales políticos y apropiándose de las tierras fértiles del valle del Cauca.

Vista hoy, 40 años después, Carne de tu carne mantiene intacta la vigencia política de una ciudad, a la  que  destruyen cada cierto tiempo.

Un relato vampírico, que retoma mitos populares como El duende y la madremonte. Un relato político que elige la simbología del incesto para retratar nuestras elites feudales.

El incesto de los dueños del país sigue ahí: se casan entre ellos, intercambian parejas para no soltar el poder.

 


 

martes, 25 de julio de 2023

“CALI: DE PELICULA” CUMPLE 50 AÑOS

 

El grupo de Cali había arrancado en firme con “Oiga, vea” (1971) filmada en el barrio El Guabal.

Ya tenían la mano caliente. Mayolo se ocupaba de la imagen en 16 m.m , Ospina registraba los sonidos de la libertad en la grabadora Nagra y montaba. Cortaba y pegaba como los rusos mandan.

Tenían muchas influencias y fetiches. Pero guardaban especial amor por Jean Vigo. Mayolo llegó a decir que contó uno a uno los planos de “A propósito de Niza” (1930). Tú ves ahora ese corto que tiene más de 90 años y quedas sorprendido de su poesía vigente. No es necesario que conozcas esa ciudad. Aplica para cualquier pueblo del mundo. La escuela caleña le debe mucho a ese corto. No solo al montaje, sino a la mirada.

Entonces, el grupo de locos por el cine se puso a la tarea. “Cali: de película” parte de una sola pregunta:

“¿Que hacen los caleños, la última semana del año?”

Y se tomaron las calles. El centro de Cali con la venta de chécheres, los diablitos que bailan y la gente les lanza una moneda, las reinas venidas del mundo entero, el año viejo, las chicas que salían a sextear cuando la avenida sexta era la pasarela viviente.

Ya habían realizado un montaje musical en “Oiga, Vea”, ahora llegaban recargados. Eliminar la voz en off, les había dado buenos resultados, pero ahora venían por más. Y la narración la hacen los sonidos ambientes y bandas sonoras reconocibles. Desde Jingle bells con ladridos de perro, hasta Ennio Morricone , rematando con Nelson y sus estrellas.

En Cali, construyeron las tres cruces para que no entrara el diablo. Pero el diablo ya estaba adentro y no pudo volver a salir – nos dice una voz de ultratumba y acto seguido, le dedican la película a Jovita Feijóo

“Cali: de película quedo como testimonio de una ciudad que se fue. Alguna vez le pregunté a Poncho Ospina si esa ciudad soñada había existido de verdad o si ellos la habían inventado en la pintura, la literatura, la fotografía y el cine. “Es posible que nunca haya existido y que la hayamos creado en nuestros delirios”- contestó.

 

La tropa brava en rodaje. Jaime Acosta, Poncho, Mayolo, la mona Ute y la Rata Carvajal

 https://www.youtube.com/watch?v=OscPWk6Pydk



 

jueves, 24 de junio de 2021

HERNANDO TEJADA: SILENCIO SE RUEDA!

 

Hernando Tejada -Sonidista ( foto Iván Coello)

Hernando Tejada me visitó hace poco porque necesitaba re-videar las películas en las que había trabajado. Prometió volver con una enorme USB, hasta que hoy me entero de su infarto fulminante.

Ahora pienso que esa maratón de cine no era más que el recuento que uno hace antes de morir. Dicen que los humanos repasamos en un envión los sucesos de la vida como poniéndole Fast Forward al DVD.
Y me quedó debiendo la entrevista. Que vaina, la gente se muere y se lleva esa memoria. Cuando estábamos en Univalle , DW Tejada, contaba la hazaña de haber trabajado en la película “La Misión”. Si, la misma, con Robert Tulio De Niro y Jeremías Hierros. Bajo la dirección del maestro Rolando y con la musicota del Genio Morricone. Allá en la cataratas de Iguazú, luego en Cartagena y finalmente con la comunidad indígena de la Sierra Nevada.
DW Tejada era sobreviviente de “Rodrigo D: No Futuro” uno de los grandes clásicos de nuestra cinematografía. El caso es que yo le digo DW a toda esa generación del Grupo de Cali. DW Mayolo, DW Ospina, DW Caicedo. Porque son una especie de David Wark Griffith de la movida caleña.
Ese último día que lo vi, me preguntó por el corto “Rodando por el Valle”, un comercial turístico que se filmó en los años 80. Hasta las películas institucionales de los DW eran interesantes.
Y nos faltó conversar sobre “Sound of metal” la reciente ganadora de dos premios Oscar. Quería que desmenuzáramos el montaje sonoro de esa cinta. Eso ya no será posible porque los DW han ido viajando en silencio. Ya casi no queda ninguno para hablar de aquellos días difíciles de una Cali que se fue y que ellos supieron registrar cuando el cine era cine.
Adiós, maestro Tejada hasta el próximo claquetazo.

viernes, 27 de septiembre de 2019

PONCHO OSPINA EN LA MEMORIA

Luis Ospina en el homenaje a los 40 años de "Oiga ,Vea". Con Isabel Moreno, Oscar Campo y Hernando Guerrero. Foto José Urbano 

Escribo en caliente sobre Poncho Ospina, uno de los últimos sobrevivientes del Caliwood. Y si, caigamos en el lugar común de decir que gente como él nunca debe morir. Nos deja un cine atávico, lleno de amor por Cali, preocupado por la memoria de una ciudad que se ha transformado a los trancazos.
Hace unos años celebramos en la Biblioteca departamental los 40 años de "Oiga ,Vea". Mayolo aún vivía, pero estaba muy enfermo. 

" Simplemente somos los que tiramos la primera piedra"- dijo en el homenaje donde estaba presente parte de mi familia, protagonista del documental.
El barrio El Guabal, era un barrialero y los chicos del nortecito se lanzaban a realizar su primera película juntos y revueltos.

En mi lista de favoritas se incluye la trilogía de los oficios ( Al pie, a la carrera y al pelo) donde Poncho demuestra que los mejores periodistas de Cali son los emboladores, los taxistas y los peluqueros.

Los cortos setenteros realizados al alimón con Mayolo son ya parte del patrimonio colombiano ( Oiga vea, Cali de película, Agarrando pueblo y la joyita shakesperiana Aquel 19).

"Nuestra película" (1993) sigue siendo uno de los documentales más audaces y potentes del cine colombiano.
O su despedida en “TODO COMENZÓ POR EL FIN”, más de tres horas de pura patafísica.
Para que no quedaran dudas de su sentido del humor , la imagen de abajo fue su ultimo post del facebook.

Cuando le preguntaron por los diez filmes más importantes de la historia respondió:

Vértigo
El hombre de la cámara
Sunset Boulevard
El Ciudadano Kane
Persona
Taxi Driver
Out of the Past, ( retorno al pasado)
Avaricia
Viridiana
La edad de oro
Eliécer Urbano y Poncho en el homenaje a los 40 años de "Oiga,Vea". Foto : José Urbano
 Aquí dejo los enlaces de las notas que , en vida, publicamos sobre el Maestro:

sábado, 2 de junio de 2018

Homenaje al Caliwood o Grupo de Cali.


Cali era un pueblo grande que no superaba el millón de habitantes  y estos chicos se habían visto todas las películas en los teatros de Barrio. El barrio El Guabal era marginal y no tenía los servicios básicos, se inundaba en cada aguacero y los cineasta del Caliwood decidieron emprender su cine de gallada aquí con el documental OIGA VEA en el año 1971.
Aquí nuestro aporte semanal para PERIODISMO LIBRE;

viernes, 8 de abril de 2016

TODO COMENZÓ POR EL FILM



-      - Están agotadas- me dice la peladita en la taquilla de Cine Colombia
Mientras pienso que hacer con esa cartelera fatal, el chico que se encuentra atrás mete la cucharada:
-Cuál es la peli agotada?
- Todo comenzó por el fin- le cantamos a dúo la peladita y yo-
- Es colombiana – le agrego- y es documental – le sigo agregando.
- Ehhhhh , ni “Batman VS Superman” agotó en preventa . Si será buena? – pregunta el chico.  Tanto la pregunta como el gesto reflejan lo absurdo de la situación: una película colombiana y además documental que agota como si fuera un tanque gringo.
- Y es más larga que “La lista de Schindler” – anota un erudito que salió de la nada.
A estas alturas, la cosa ya había tomado ribetes de Foro sobre cine colombiano. El erudito (sesentón con cara de sociólogo de Universidad Pública y con esposa mal encarada) se faja un monólogo tipo “El atravesado”. Proporciona datos, dibuja con las manos y poco a poco se va congregando un público heterogéneo. Allá atrás, un gordito se lamenta:
-     -  Habría podido revender boletas, pero quién iba a saberlo?

jueves, 4 de junio de 2015

José Luis Borau visitó Cali en 1981


Juan Carlos Velásquez , cineasta caleño auto-exiliado en New York , sacó del armario materno decenas de casetes Beta y VHS. Allí había de todo , pero en medio de las fiestas familiares reposaba ésta grabación de la charla que dictó en 1981 el maestro Borau.  Debatiendo y aprendiendo estuvo  la generación "cuarentera" , algunos de los que se  estrenaron en el largometraje durante la década del los ochenta. 
José Luis Borau from Cortos Sabrosos on Vimeo.

José Luis Borau Segunda parte from Bastante Animados on Vimeo.

sábado, 7 de febrero de 2015

La Ventana Indiscreta en El Pais de Cali

La Ventana Indiscreta

Por Laura Posada

Cuando se habla de La Ventana Indiscreta, una gran mayoría se refiere quizás a esa famosísima película que Alfred Hitchcock dirigió en 1954, en donde James Stewart personifica a un fotógrafo inválido que pasa sus días observando a sus vecinos a través de una ventana que da hacia el patio interior del edificio. Esa que también protagonizó Grace Kelly y que es reconocida como una maravillosa oda al voyerismo. Pero para muchos caleños, La Ventana Indiscreta también tiene que ver con ese pequeño local, ubicado en San Fernando, fundado y aún atendido por José Urbano, que se ha encargado de difundir el cine ‘invisible’, ese que no circula, ese que no se comercializa ni menos ese cine al que la gente acude en masa. Le puso así a su video tienda y centro cultural porque precisamente La ventana Indiscreta, por su genialidad de haber sido rodada en un solo espacio, se convirtió en su película favorita. También porque le hace homenaje a ese caleño por naturaleza mirón y contemplativo.
Y a ese local, que permanece intacto desde hace tantos años, vetusto y acogedor, no sólo se va a buscar cintas de Fellini, Chaplin, Kusturica, Billy Wilder o Kurosawa, entre otra infinidad de títulos del cine clásico; también se va a tener una deliciosa conversación con José, que es un erudito en el tema y sabe exactamente cómo tocar las fibras de sus clientes, que terminan envueltos en las historias de cada filme. Él sabe la minucia, lo que nadie percató, las motivaciones de los realizadores, la escena más compleja de rodar, las anécdotas de sus actores, lo que decía la crítica en la época, las implicaciones sociales de cada película, todo. José ha conservado en su tienda la misma labor que desempeñaba aquel librero de antaño, que había leído cada ejemplar de sus estanterías y los discutía -con propiedad- con los visitantes. De ahí su magia.
La de José es una historia muy bacana. Padece de Cinécífilis, término que utilizó Andrés Caicedo para referirse a esas personas que necesitan dosis semanales de cine para no morir de melancolía. Ve un promedio de dos películas diarias, alrededor de 500 al año, y empieza a entender uno porqué un literato y psicólogo de profesión gesta desde tan joven esta ‘enfermedad’.
No fue sólo determinante haber hecho parte del cineclub de la Univalle toda su adolescencia; o que en el patio de su casa, a sus cinco años, se llevaran a cabo las reuniones de ese grupo que luego se conformó como Caliwood, y en donde además Mayolo rodó sus primeras películas. También lo fue el hecho de que pertenece a la que él mismo llama una “generación mutilada”; una que pasó del prerromanticismo al posmodernismo en muy poco tiempo, casi a la fuerza; una en la que apareció la Revolución Industrial y todo lo transformó. Para él esa metamorfosis significó la muerte del cine, una expresión que José utiliza para explicar lo que sintió en el momento en el que desaparecen los teatros de barrio y empiezan a fortalecerse los centros comerciales con sus propias salas de cine. Estuvo al frente de la dirección de Cine Ojo, el cineclub del Calima, hasta bien entrado los 90, cuando el teatro es cerrado definitivamente. Lo propio sucedió con el San Fernando, el Bolívar y el Cid. Pocos años antes, en 1993, previendo que el cine se trasmutaría a nuevos formatos y temáticas, José abrió la Ventana Indiscreta con la intención de seguir difundiendo el cine de autor, ese maravilloso cine invisible, con la misma esencia de ese viejo librero. Se sorprendió con la acogida que tuvo.
Y ahí está el local, intacto; y José, que como espectador entusiasta no sólo padecerá de una eterna Cinecífilis, sino que espera podérsela contagiar a esos cinéfilos de verdad. De esos tantísimos que hay en Cali y aún no lo saben. Vaya y verá.
Publicado en EL PAÍS de Cali el 6 de Febrero de 2015
http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/laura-posada/ventana-indiscreta

miércoles, 1 de mayo de 2013

Documental caleño en la biblioteca departamental


Mayo de 2013
Martes
6:30 p.m
Documental caleño. Los 40 años de “Cali: de película”
07  Cali: de película ( Mayolo Ospina) 1972
      Oiga Vea ( 1971) Mayolo-ospina
14  La pantera y la espada; el caso Jhonny Silva
Director: José Urbano
21 Sobre huellas (2012) Director: Nicolás Reyes
28  Un ángel del pantano(1997) Director: Oscar Campo


Jueves. El circo en el cine- CALICOMIX
6: 30 p.m

02 El circo Dir: Charles Chaplin
03  Inauguracion Calicomix Mirror mask Dir: Dave McKean

9 Maratón de cine DESDE las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche

16 Santa sangre dir: Alejandro Jodorowski
23 La Strada Dir. Federico Fellini
30 El circo de Cantinflas

Sábados
Luchas sociales y derecho al trabajo
7: 00 p.m
04 María Cano Dir: Camila Loboguerrero
11 Norma Rae Dir: Martin Ritt
18 También la lluvia Dir: Iciair Bollain
25 Recursos humanos Dir: Laurent Cantet

BIBLIOTECA DEPARTAMENTAL JORGE GARCES BORRERO-CALI
Programa: Ventana Indiscreta 556 4740/ 316 739 71 76

sábado, 6 de agosto de 2011

"Oiga Vea" : Los 50 años de un documental caleño ( II Parte)

Esquina de la Carrera 40 Calle 16  del Barrio El Guabal tal como se ve hoy, 50 años después.
EL CINE GUABALOSO
Los jóvenes directores Carlos Mayolo y Luis Ospina llegaron al barrio El Guabal, de la ciudad de Cali, el 3 de Agosto de 1971 a las 9 de la mañana. Mayolo era un cineclubista consumado. Carretos en mano se paseaba por sindicatos, plazas, parques y barriadas proyectando cine ruso, neorrealismo italiano y cinema novo. Ospina estudiaba cine en la prestigiosa UCLA donde Jim Morrison y demás cachorros se preparaban para arremeter contra la industria de Hollywood.
Ospina se encontraba de vacaciones, Mayolo siempre andaba en vacaciones. “Oiga, Vea” se había convertido en su segundo proyecto compartido (su primera co-dirección había consistido en incendiar juntos la loma de las tres cruces 10 años atrás).
Llegaron a la caseta comunal ubicada en la esquina de la Calle 14 con Carrera 39. Llevaban una cámara Bolex 16 m.m -de cuerda- y grabadora Nagra con sincronización deficiente. Mayolo, que era más entrador, preguntó por una familia que fuera numerosa, que botara corriente y que le diera duro al gobierno. Y eso, como para que sería”?- le preguntaron.
- Estamos haciendo una película- contestó orgulloso-, es para entrevistarlos.
La señora los mandó directo, tres cuadras mas abajo, a la esquina de la calle 16 con carrera 40. Era la casa más fea del barrio, rodeada por una cerca de latas de guadua y forrada en esterilla. La puerta principal, tipo garaje doble, había sido construida con tinas de petróleo despachurradas, al estilo de las tapas de coca-cola para hacer sonajeros.
El casting no los defraudó: El viejo tenía 55 años, integrante activo del sindicato del Municipio, vigilante de profesión, carné del Partido Comunista. El hijo mayor había estudiado en Santa Librada College y las tres hijas militaban juiciosamente en la Juventud Comunista. Como valor agregado se encontraron en el patio con dos caballos y una mula: durante los fines de semana la familia entera se entregaba al oficio de la carretilla.
- Creímos que filmarían un western- dice Gustavo Grisales, quien tenía 7 años entonces- Esperábamos bala corrida con los caballos y la mula. No se olvide que en esa época los matinales infantiles no eran dibujitos como ahora.
- Los filmadores eran peludos y tenían cara de inteligentes- anota Bertha de Rodríguez fundadora del barrio
- Hoy en día ver una cámara por allí, filmando, es lo mas natural del mundo- afirma Nelson Palta- pero en el año 71 era muy extraño. Los tipos parecían caídos de otro planeta.

Entrevistaron, filmaron y se fueron con rumbo desconocido. Al año siguiente, en Agosto mismo, volvieron sonrientes. Traían dos carretes de 16 m.m bajo el brazo y un proyector Bell & Howell. Una sábana recién lavada sirvió como telón para el estreno mundial del documental “Oiga, Vea”. Lo demás es historia. 

Ver la primera parte en: 


sábado, 31 de octubre de 2009

Esto es CALIWOOD !!! Diario del Festival


El conversatorio “Caliwood: Ayer, hoy y mañana” fue uno de los platos fuertes del Festival porque esta palabra es un punto de referencia histórico, clave, si se pretende reflexionar sobre nuestro acontecer audiovisual.
Eso del Caliwood es un invento de chicos ricos setenteros”- me dice a la entrada un viejo amigo de la U ( que de todas maneras vino al foro así sea a rajar)
Decir Caliwood es aceptar el colonialismo audiovisual gringo, es querer decir que nuestro cine es como el de la cultura hegemónica”- agrega su compañera socióloga
Si se busca el origen del término fue más un invento de los medios de comunicación que del mismo grupo. “La prensa insiste en llamarnos lúcidos cuando no somos mas que unos lucidos”- escribía Andrés Caicedo en un editorial de Ojo al Cine.
Caliwood es un mito, desde luego. Y como todo mito hay que nombrarlo, invocarlo. Es también un juego de palabras con California y el Valle del Bollywood de la India”- Agrega Poncho Ospina antes de dar la largada al conversatorio.
Ramiro Arbeláez oficia de moderador en una mesa integrada por realizadores de la región: Oscar Campo( Yo soy otro), Toño Dorado(El Rey), Carlos Fernández ( Acto de fe) , Andy Baiz ( Satanás), Carlos Moreno ( Perro come perro) y Oscar Ruiz ( El vuelco del cangrejo) . De entrada propone una idea muy sana: encarrilar la conversación hacia temas estéticos, temáticos, de escritura y demás pero sin tocar el tema económico. Casi todos los foros sobre cine en Colombia derivan en que no hay plata.
Un recuento histórico al vuelo nos recuerda que Cali ha sido tierra de pioneros. Aquí se escribió la primera crítica de cine, la primera película anti-imperialista, la primera coloreada a mano, la primera sonora…
- A pesar de ese pionerismo no ha habido continuidad- agrega.
- Este foro demuestra, por el contrario, que la continuidad hoy es una realidad- dice Fernández- Ninguna región colombiana se da el lujo de tener tantos directores en ejercicio sentados en una mesa.
- Afortunadamente a mi me tocó la continuidad- dice Moreno - “Rostros y Rastros” fue nuestro referente y se convirtió en un espacio donde pudimos experimentar tanto el documental como la ficción. La escuela de Comunicación social de Univalle me parece la punta de lanza audiovisual de la región.
Y aquello no es una exageración. A excepción de Andy Baiz todos los ponentes invitados tienen que ver de algún modo con Univalle, bien sea como profesores o como egresados.
- Yo quiero saber si por el hecho de pertenecer al grupo de Caliwood tenemos que tener las mismas posturas ideológicas y porqué en Cali nos fascina tanto el cine- se pregunta Baiz tímidamente para responderse a sí mismo: Tal vez porque hay mucho marihuanero.
- Cali es una ciudad contemplativa. De hecho el caleño dice “Oiga,Vea”, que son las dos palabras básicas del cine.- contesta Poncho- Una de las cosas que me llama la atención del caleño es que le gusta la pantalla, le gusta que lo filmen, es decir le encanta perder el tiempo.
- La otra cosa es la cinefilia- anota Toño
- No creo que aquí haya cinefilia. – contragolpea Oscar Campo-La cartelera comercial no ofrece nada y tampoco hay movimiento cultural. Existen ciudades mas pequeñas que Cali que tienen una oferta artística más amplia, No pienso tampoco en el regionalismo, necesitamos realizadores que piensen en el mundo.
El auditorio del Centro cultural de Cali se encuentra lleno. Ha venido mucho veterano escéptico pero la mayoría es joven y entusiasta. No en vano hay un ambiente de admiración:
- Esta gente ha hecho cine en unas condiciones completamente adversas- me susurra un pelao a mi lado.
- Hoy, un periodista me contó que un comerciante dueño de un depósito de madera registró el nombre CALIWOOD. Ya ven como ha avanzado la idea. Incluso he soñado con colocar las letras grandes en el cerro de las tres cruces.
El auditorio se anima y la bella dama de todos los días realiza la pregunta del millón:
- Es indispensable estudiar cine en una academia?
- No es indispensable- contesta Baiz categórico- Yo estudié cine en la escuela de Nueva York y nunca nadie me ha exigido el diploma.
- No es indispensable pero la Academia te brinda un método- vuelve y ataca Campo- te enseña a pensar con orden. Aunque a mi me gustaría que en Cali floreciera la filosofía pero parece que el calor no deja pensar.
- Y ustedes porqué se dedican a hacer películas?- pregunta un muchacho bogotano
- Para no enloquecerme- dice Campo
- Porque uno tiene una historia que contar- dice Tony Golding
El foro se despide con la esperanza de un nuevo largo: “El vuelco del Cangrejo” del joven Oscar Ruiz. Por ahora degustamos su tráiler aplaudido y premiado en festivales europeos. La puesta en escena nos recuerda a los trabajos de Jean Rouch y la mirada de Jorge Silva. Si señores: hay Caliwood para rato.







viernes, 17 de octubre de 2008

HONORIS CAUSA PARA PONCHO OSPINA






El pasado 14 de Octubre la Universidad del Valle le otorgó al cineasta Luis Ospina el titulo Honoris Causa en Comunicación Social –Periodismo. Estuvo parte de la titular del grupo de Cali: La Rata Carvajal, Karen Lamassone, Ramiro Arbeláez, Miguel González, Carlos Palau, Hernando Guerrero, Beatriz Libreros, Sebastián Ospina.
También, cómo no, hubo refuerzos de la banca: Oscar Campo, Toño Dorado, Memo Bejarano.
Hubo ausencias notorias (quizás por lesión) : Pakiko Ordoñez, Rodrigo Vidal, Umberto Valverde, Fernando Manchola, The Vásquez sister’s , Sandro Romero
También faltaron por orden de desaparición: Andrés Caicedo, Fernell Franco, Carlos Mayolo, El viejo Buenaventura.

Flaco, gafas tres cuartos de nariz, camiseta negra tipo Herpo, ligeramente encorvado, se presentó acompañado de su parcero de toda la vida Pedro Manrique Figueroa.
Su discurso, de los más esperados en los últimos años, fue una colección brillante de los juegos de palabras a los que nos tiene acostumbrados. Me pregunto si en la historia de la Universidad del Valle existe un discurso Honoris Causa tan lleno de chistes de doble vía, mamadera de gallo y calambures. Tan lleno de amor por Cali y por el cine. Uno de mis pasatiempos favoritos es rastrear las frases de Ospina. Ahí va una muestra inagotable de su lengua:

La televisión no deja de ser un mueble

Todo el mundo es director de cine hasta que se demuestre lo contrario

Cali es una ciudad rica para no hacer nada, para andar por ahí sin camisa perdiendo el tiempo con los amigos.

Mi obra ha tenido 3 obsesiones que han sido la ciudad, la memoria y la muerte.

A uno no le quitan lo filmado

Con Carlos Mayolo fundamos la revista “Ojo al cine”, que fue como la viga en el ojo del cine ajeno

París era una fiesta. Sí, una fiesta a la cual no estábamos invitados

Siempre he sostenido que lo que más educa es el mal ejemplo, aunque al poco tiempo me di cuenta de que es más aburrido enseñar que aprender.

Pura sangre no dio en la vena del público y sólo me dejó un saldo en rojo.

Después de Pura sangre sólo me quedó la sombra de una deuda

No estaba tan equivocado el mogul Sam Goldwyn cuando decía que lo único positivo del cine es el negativo

Desde que Pablo Escobar nos maleducó al enseñarnos las primeras líneas, los colombianos perdimos todas las aspiraciones. Y los políticos, como de costumbre, aspiraron a más; ellos, con su olfato para el negocio (y el negociado), se metieron en el negocio del olfato. No vieron más allá de sus narices, por más que digan que todo se hizo a sus espaldas.

El cine es una operación militar. Se dan y se cumplen órdenes. Es un trabajo colectivo poco democrático; el director da una orden y todo el mundo la obedece. Dreyer, más austero él, comparó el cine con la arquitectura: lo que en arquitectura es un plano, en cine es un guión. En ambos oficios se requiere mucho dinero para hacer realidad ese plano. Para eso se necesita un maestro de obra, y se le exige que sea una obra maestra y no un «ladrillo»

¿Y qué puede hacer un director cuando su pesadilla predilecta se le hace realidad? Abrir los ojos y mantenerse alerta. Despertarse obedientemente todos los días y llegar al set como si todo lo tuviera en la cabeza, cuando en realidad uno está cagado del susto

Si uno va siempre detrás del público lo único que va a ver es su culo, según la sentencia de Marcel Ophüls.

El director de cine, en su infinito insomnio, vela y revela el sueño del espectador. Y el sueño del director produce monstruos. Por eso una película es tan sólo la huella de un deforme, como bien se lo recuerda el crítico de cine al director en 8 ½ .

El video es el cine sin dolor

El cine de ficción, con toda la parafernalia técnica y sus altos costos, siempre ha sido para mí un estado de excepción, mientras que el documental es un estado de gracia. La diferencia, en otros términos, sería la que existe entre una querida muy costosa y caprichosa y un primer amor fiel y generoso

La principal justificación que tiene el rating (en televisión) es la económica. El rating está basado en la misma falacia que dice que “si billones de moscas comen mierda, ¿por qué no usted?”.

Cali, que para mí siempre había sido una fuente continua de inspiración, se había convertido ahora en un paraíso perdido que tenía que atrapar antes de que se me escapara de las manos.

El cine siempre ha sido para mí como una piedra en el zapato; cargo penosamente con ella y nunca me la puedo quitar de encima. Para los que nos criamos en los años 50 y 60, el cine fue nuestro primer amor. Nadie olvida el primer amor.

La crítica, y de esto estoy muy agradecido, esperaba de mi una obra maestra cuando sólo soy el maestro de obra de la primera obra negra del cine colombiano.

Hay críticos que tienen la mente tan estrecha que no les cabe la menor duda.

No hay cine sin televisión. Habría televisión sin cine?

LOS DIEZ FILMS DE PONCHO

Al preguntarle por sus diez imprescindibles, sus gafas responden:

Vértigo
El hombre de la cámara
Sunset Boulevard
El Ciudadano Kane
Persona
Taxi Driver
Out of the Past, ( retorno al pasado)
Avaricia
Viridiana
La edad de oro