sábado, 9 de julio de 2016

RODANDO EN EL COLEGIO: NUNCA EL FUTURO FUE TAN CORTO



En una década muy, muy  lejana también se soñaba con realizar algún tipo de audiovisual en el colegio. Pero el cine es un arte que se encuentra ligado  íntimamente a la tecnología. Sin juguetes no hay cine. Es el arte del descreste. Por eso, en esa década lejana era impensable para un muchacho de colegio realizar un filminuto. La cámara BetaMovie aguantaba, el problema era el sonido y la edición.  El sonido se disimulaba si ponías la lente cerca a la cara del actor. Es decir, se grababa en primeros planos (“apréndale a Bergman”- decían los mas cuchos). El otro truco consistía en decir todos los textos en off. Entonces grababas  las reflexiones en un closet bien alejado del mundanal ruido. (“apréndale a Jairo Pinilla”- aconsejaban otros). Sabido es que al gran Pinilla no le gustaban las voces de  sus actores, entonces filmaba la escena pero en vez de los diálogos, los actores parlaban  “mil uno, mil dos mil tres...”  Luego contrataba locutores de voces potentes que doblaban los diálogos reales. Y editar? Por culpa de la edición, toda mi generación sufre de úlcera temprana.
 El único libro de cine que se conseguía era “El cine según Hitchcock” y eso porque Tovar (el ricachón del salón) lo había traído de México en la famosa edición de Alianza. La fotocopia del librito circulaba de mano en mano pero provocaba otra úlcera: era imposible ver las películas que mencionaban Truffaut y el Gordo. De pronto un cine club reponía “La Ventana Indiscreta” y vale… vamos a leer como la hizo. Pero, salvo las famosas cinco películas que restauraron, no había forma de videar más títulos Hitchcockianos. De manera que sólo sabíamos que para el Gordo la fase más importante del proceso era el montaje. Allí el hombre estaba en su salsa.  
Nosotros juntamos dos Betamax para ir compaginando escenas, Pero era imposible. El corte que dejaba el Betamax era un machetazo. Un atentado al arte del découpage . Aquellos cortos  podían tener alguna idea interesante que moría en el proceso.
DEL GORDOMETRAJE AL CORTO
Hoy, la cosa ha cambiado radicalmente. Se puede realizar un corto de mil formas: con teléfono, con cámara chiviada, con Tablet, con cámara de vigilancia. Y se puede editar de otras mil formas: con software chiviado, con el computador del colegio, en el mismo teléfono. Y el sonido?  Perfecto: un, dos, tres, probando. Lo que hay que tener es una  historia que contar.
Y las referencias cinéfilas? Hay muchas, estos chicos ya nacieron con Youtube. Pertenecen a una generación que, mientras salían del vientre materno,  se tomaban una selfie.  Se miran todos los días en los miles de espejos del mundo. Y eso quiere decir que su disposición para la imagen es total. Pueden bajar en PDF “El cine según Hitchocock” y ver una por una las películas del Gordo mientras leen cómo las filmó y editó. Ah y el video juego….
He aquí la más reciente experiencia de corto llevada a cabo en el Liceo Francés Paul Valéry de Cali. Nunca el futuro fue tan corto y poco a poco nos acercamos a lo que será una gran muestra de video estudiantil. Pueden ver a continuación el Making Of de los tres cortos realizados con los chicos y chicas del grado Once.  Salud!!





lunes, 4 de julio de 2016

La Caravana de Gardel



Por: Alberto Ramos Garbiras (*)

     Carlos Palau, conocido director de cine vallecaucano tiene dentro en su filmografía títulos de películas como “A la salida nos vemos”, “Hábitos Sucios” y “El sueño de paraíso”; realizó su último trabajo entre los años 2010 y 2015, “La caravana de Gardel”, una producción cinematográfica que se mueve en dos géneros: el musical y el histórico. Carlos Palau sobre la vida que gira alrededor de los tangos elaboró una película en 1979 titulada “Lunfardo”, un cortometraje argumental utilizando la poesía de Rilke en el guion, donde dos malévolos se trenzan en ardua disputa por su “amada”. En un mundo de tragos, tango, matonería, homosexualismo y prostitución; y se burla de la muerte. Nos recreó con  planos medios el ambiente que el novelista Mejía Vallejo describió en la obra “Aire de Tango”. En “La caravana de Gardel”, Carlos Palau, se vuelve a solazar con estos espacios dentro de los burdeles (sobre estos sitios se identifican el novelista y el director, esos lugares sórdidos donde se puede tirar sin el desgaste de conquistar); la primera escena marca esos rasgos con las prostitutas Oropéndula, la Gardelita y Margara; luego en otro prostíbulo con Clavelina; con el matrimonio impostado y más adelante con las meretrices afrodescendientes. Los dos transportistas son disolutos y llevan una vida de crápulas. Y también vuelve a recrear a los malévolos que en medio de una discusión machista se retan a muerte a punta de machetazos. Coincidencialmente vinculó en la nómina de actrices a una hija del novelista antioqueño, Adelaida Mejía.

      El tango en la década de los años 30s era ya de amplia aceptación y difusión en Colombia. A partir del proceso migratorio del campo a la ciudad a principios del siglo XX, la colonización antioqueña y otras migraciones repoblaron montañas, y los cordones suburbanos crecieron inconteniblemente. Algo similar ocurrió en el sur del continente, el compadrito  en Argentina (jóvenes campesinos asentados en la ciudad), cuando el tango empezó a cantarse les proporcionó elementos orales para embelesarse sobre las etapas del amor y los problemas del trasegar como emigrantes internos buscando un nuevo entorno, un sitio de trabajo y tratar de amoldarse a otra forma de vida.Ese deambular narrado en los tangos fue lo que conectó a muchos con este género musical, y se expandió por muchos países de América Latina donde no tenían un género similar que los interpretara.  Si rítmicamente el tango tuvo sus fuentes en la milonga, la habanera caribeña, el candumbe afroamericano y el tango andaluz; verbalmente las encontró en los dichos del compadrito, y este a los campesinos de los andes. El ritmo bailable mermó y se acopló a la voz. Se convirtió el tango en tribuna de comunicación, todas las pasiones se volcaron en el. La angustia, la  protesta, el sentimiento popular, las manifestaciones amorosas, se elevaron a canto. Todos los deseos se encontraron con un canal de expresión. Una cosa fue el payador, cantor de lo rural, y otra cosa fue el vocalista del tango, que exaltó los problemas urbanos, las vivencias de arrabal, a este se le conoce como cantor orillero: Gardel se convirtió en el mejor vocalista. En medio de estos se encuentra el milonguero que se nutre fusionando los asuntos rurales con los urbanos. De cantor orillero paso Gardel a modular su voz para latinoamericanizar el tango. Gardel era conocido en todos estos países y nunca había estado en ellos. Tenía seguidores a tutiplén.

        Gardel murió en un aturdidor accidente aéreo. Los viajes largos los había efectuado en barcos. Desde noviembre de 1933 navegó hacia Europa(se presentó en Barcelona y París),posteriormente viajó a los EEUU para grabar canciones y filmar películas, y no regresó a Argentina. Parece mentira pero los poco vuelos de su vida los realizó sobre el eje del territorio colombiano ése año fatídico de 1935. Una gira que se inició en Puerto Rico  en abril arribando en el Yate Coamo, (luego tenía planeado ir también a panamá y México), este recorrido lo acercó a nuestro país, incluido en la gira. Había estado en Caracas hospedado en el hotel Majestic, el dictador Juan Vicente Gómez, le pidió cantara en privado para él y sus comilitones en la residencia de Maracay. Tres poblaciones de Venezuela (Valencia, Cabimas y Maracaibo), además de Caracas, en abril, aplaudieron al ídolo. Visita posteriormente a Curazao y Aruba. El 4 de junio llega a Barranquilla vía marítima. Pasa a Medellín, permanece los días 11, 12 y 13 de junio donde realiza las funciones anunciadas, viaja a Bogotá donde estará hasta el 23 de junio y despega el vuelo hacia Cali el 24 con escala técnica en Medellín donde se produce la tragedia en tierra, durante el despegue cuando el avión trimotor Ford colisionó con otro de la empresa alemana Scadta.

       La Caravana de Gardel” es una película de época, los decorados y la utilería están cuidadosamente trabajados, así lo observamos con el vestuario utilizado, los cuadros, los muebles, los carros, el coche fúnebre, los instrumentos musicales,etc. La película gira en 1935, sobre una novela histórica que no es fiel a los acontecimientos puntillosamente, pero si a la realidad, sobre los efectos del trágico accidente donde pereció Carlos Gardel, y los sucesos posteriores alrededor del cadáver del cantante apropiado por los admiradores y reclamado luego por sus compatriotas. Con un pretexto torticero aceleraron la repatriación del cadáver para avivar el mito del más famoso cantante de Argentina, enviaron al apoderado de Gardel, el señor Armando Defino, se trataba de: opacar un escándalo político desatado desde 1934 durante el gobierno del Presidente Agustín Pedro Justo y explosionado en julio de 1935 con el asesinato del senador Enzo Boldabehere; asesinado por Ramón Valdés que al parecer quería eliminar al denunciante de la Torre. El senador Lisandro De la Torre había impulsado la investigación contra los ministros de Agricultura (Duhau) y el de Hacienda (Pinedo) conectados con el frigorífico Anglo, cuyo gerente ya estaba preso. El escándalo tenía que ver con las enormes ganancias que obtenían al vender a mayor precio y reportar menores cantidades defraudando al fisco nacional y al banco Central con sus controles cambiarios.

      Podríamos decir que el eje temático es necrofílico: la adoración de los fans y otros admiradores de Gardel hacen que se opongan  a entregar el  cadáver que yacía en el cementerio San Pedro de Medellín, la escena del cementerio está muy bien lograda. Los gardelianos buscan como rescatarlo, en dos ocasiones ejecutan el rapto. En este sentido la película de Carlos Palau se conecta con tres películas recientes que abordan el tema no propiamente de la muerte y su significado, sino del rito sobre el entierro o inhumación y  la forma de hacer el duelo sus parientes, más la disputa con las autoridades o quienes determinan las condiciones. “El hijo de Saúl” (de Lászlo Nemes), “El soborno del Cielo” (de Lisandro Duque Naranjo), y “Siembra” (de Santiago Lozano y Ángela Osorio).En La caravana de Gardel, la confrontación la protagonizan los admiradores gardelianos y no su familia, la inhumación ya se había producido paradójicamente por incineración, y el asunto de fondo estaba en la manipulación del cadáver, con fines políticos, para disminuir el impacto de un escándalo público entre políticos y empresarios corruptos de Argentina.

       El guion se redactó sobre una parte de la novela de Fernando Cruz Kronfly, porque la novela trata dos momentos históricos 1935 y 1950, conectados por el protagonismo de uno de los transportadores del cadáver. El director de la película, Carlos Palau, solo trabajó la  parte correspondiente a la disputa por el cadáver, las discusiones sobre la repatriación, y las vicisitudes presentadas durante el transporte del cadáver que lo llevaría a Buenaventura. La misma novela que se enmarca en el género de novela histórica(con ficción y poesía), no retoma todos los hechos como un calco de la realidad, el novelista cubrió gran parte de los momentos o acontecimientos ocurridos durante 7 meses, junio 24 de 1935 hasta febrero de 1936 (pero básicamente 2 meses, de diciembre hasta febrero, tiempo del viaje por algunos caminos de Colombia); este período los cubrió con su propio magín o imaginación, al no hacer una reconstrucción minuciosa de los hechos por las contradicciones que encontró entre los testigos, como Arturo Rendón, y la abundante información periodística de la época, cuando comenzó la investigación. Y el director al trabajar con un protagonista muerto, reemplazado por un ataúd, suplió su ausencia con un buen número de fotografías de Gardel y sus canciones en la banda sonora, con 7 conocidas canciones, entre ellas, Milonga sentimental, Sus ojos se cerraron y Arrabal amargo.

      Las contradicciones  y puntos de vista disímiles, entre aficionados y expertos, sobre el traslado del cadáver desde diciembre 17 y los supuestos homenajes que recibió al pasar por los pueblos de la ruta (Amagá,laPintada,Caramanta,Valparaiso,Marmato,Riosucio,Supía,Anserma,Pereira,CaliyBuenaventura), no podían ser tomados con esos diferentes ángulos por obvias razones de tiempo para la versión fílmica, En la película y en la novela se produce al contrario, narran  el pretendido sigilo para evitar el rapto del cadáver pero la vida disoluta de los encargados del acarreo(Dionisio y Tiberio) develan la identidad. En la película tampoco  se muestran los tramos realizados en tren, mulas y berlinas. El recorrido verdadero lo ha contado Jaime Rico Escobar, descendiente de los dueños de la transportadora RicoVilla, subcontratistas de la empresa Ribón que si acarreó los restos del Zorzal Criollo. El novelista, Cruz Kronfly, se tomó la licencia de llenar esos espacios con su visión retrospectiva. Son adaptaciones del arte para poder narrar. En la novela con figuras literarias, en el cine con elipsis. Cruz Kronfly readaptó los hechos reales en la novela y Palau en la película. Novela y guion son dos formas de creación y técnicas muy diferentes. Esa es la dicotomía entre cine y literatura pero se complementan en el ámbito de la cultura. Lo importante es que al lector y al espectador le llega la historia que, nunca podrá ser un registro exacto de la realidad porque no se trata en el arte de extrapolar la realidad, sino de contarla. Dependiendo del guion hay películas históricas que si tratan de hacerlo. Aquí no tienen ese propósito. El viaje terrestre del cadáver está captado con planos generales que registran la geografía montañosa, abundante arborización, caminos y carreteras de difícil tránsito, ríos y espléndida vegetación.

     El mismo Cruz Kronfly, en  otra novela histórica, Las cenizas del Libertador, se refiere a la muerte de Simón Bolívar, y a su vez, García Márquez, reduce el periodo en la novela El General en su laberinto” a 8 meses sobre los mismos hechos, el viaje por el río Magdalena y la muerte de Bolívar en Santa Marta, un retrato histórico elaborado con minuciosidad y diletantismo sobre la soledad, la enfermedad y las remembranzas del forjador de naciones. Después de cientos de documentos consultados, García Márquez explicó como tuvo que llenar espacios vacíos o lagunas de información, sin haber alterado lo esencial del viaje.

Carlos Gardel había filmado en EEUU, enero de 1935, su penúltima película, “El día que me quieras” (la última  la hizo en febrero, “Tango Bar”); ahora en La caravana de Gardel encontramos la continuidad con los viajes de la gira de Gardel en esa mitad de año. Sergio Dow, otro director de cine colombiano, en su película “El día que me quieras” de 1985, a los 50 años del deceso, plasmó el clima de persecución durante el último año del gobierno de Juan Vicente Gómez, 1935, basado en la obra teatral de José Ignacio Cabrujas. No es una película sobre Gardel, pero si sobre la gira de este y su protagonismo, y sobre el contexto político de persecución a los comunistas en Venezuela. Tampoco es un análisis histórico del gomecismo. Siguiendo el itinerario de Pío Miranda el personaje principal, percibimos que todas las relaciones confluyen con referencias a la dictadura: Cine político. Otros tres géneros  confluyen para sostenerla: el musical, el  intimista y el histórico. Pese a la presencia de Gardel en Caracas y al revuelo que ocasiona.
.
Buñuel decía que escribía los guiones sin preocupación de tipo simbolista para que el público y la crítica lo hicieran. La verdad es que cada plano tiene un valor semántico,  unido en una microcadena narrativa  dentro del  montaje  permite la narración y el desarrollo del argumento produciendo múltiples sintagmas, por ello hay que interpretarlo. El argumento, de El día que me quieras es lineal, Sergio Dow narró una historia que supo  redondear. Gusta del manejo de   los   planos amplios, con la misma posición de cámara se van cerrando, logrando una acción sin tedio.

La película al no ser histórica no se detiene en las exactitudes. Gardel estuvo doce días en Caracas, no tres como en la película; el presidente Gómez no fue al teatro principal donde se presentó ocho días, ni al Rialto. Gardel, por el contrario, acudió a la casa de gobierno, donde interpretó "Pobre gallo bataral".  Paradójicamente Gardel muere el mismo año, al mes siguiente y el presidente Gómez muere en diciembre. El mito y el déspota desaparecen del escenario real. Estos cambios no alteraron la realidad del viaje que hizo Gardel antes de llegar a Colombia.


(*)El autor, magister en ciencia política de la Universidad Javeriana,  fue columnista del periódico El País durante 10 años; realizó estudios de edición cinematográfica en Suecia, y de historia del cine en España, becado por FOCINE. Autor del libro Textos de cine; se desempeñó como comentarista del programa de televisión Hablemos de cine y algo más, emitido por Telepacífico

jueves, 26 de mayo de 2016

Ismael Rivera en Cali



El Sonero Mayor aún vive, en una ciudad que respira salsa. A la batería tipo Luthiers, el hombre le  ha agregado el show de Ismael, El Nazareno.