
Por: Miguel González (*)
Hernando Guerrero tenía veintitrés años cuando llamó a su
mamá desde Tumaco para decirle que quería la casa del centro de Cali para un
proyecto cultural. Ese pensamiento lo había tenido en Ecuador donde el viaje a Suramérica
por tierra se había interrumpido por el robo de su pasaporte. Pakiko Ordóñez era
su compañero de viaje y también su amigo en la Universidad Santiago de Cali donde
ambos estudiaban Derecho.
El 3 de noviembre de 1970 se trasladaron juntos a vivir
a la casa de dos pisos, quince cuartos y dos patios que ya estaba completamente
vacía después de que los múltiples inquilinos la desocuparon. Hernando había
publicado dos revistas: Juventa y Vanguarda; además, escribía en los
periódicos. A Pakiko le gustaba la fotografía más que la abogacía. Con Guerrero
éramos vecinos en el barrio Santa Mónica. Un día nos encontramos y me contó su
idea de un lugar con múltiples actividades, entre ellas las exhibiciones. Yo
estaba estudiando literatura en la Universidad del Valle y había comenzado a escribir
sobre arte en los diarios locales. Después de constituir legalmente el sitio en
la Calle 6 No. 5-51, que Hernando bautizó Ciudad Solar, mediante un documento
con firmantes amigos del arte, la cultura y la política, se empezó a organizar
todo para su inauguración oficial que tuvo lugar el 26 de julio de 1971.
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| Pakiko Ordoñez y Hernando Guerrero 1971 |
Los visitantes pudieron encontrar en el segundo piso el
laboratorio de fotografía que había regalado Carlos Mayolo y un espacio para las artes gráficas. En el primer piso, en
los cuartos que daban a la calle, se instaló a la derecha el almacén de
artesanías y a la izquierda en tres piezas contiguas la galería de arte. El
zaguán conducía al patio central donde se proyectaban películas los fines de
semana en la noche, programación que se bautizó Cine subterráneo y que elegía básicamente
Andrés Caicedo.
A Phanor León le interesaba la obra gráfica y comenzó a
involucrarse en ella aprovechando el espacio. Además de Caicedo los implicados
en la programación y discusión sobre cine eran Luis Ospina, Ramiro Arbeláez,
Hernando Guerrero y Jaime Acosta. Se empezó a publicar un folleto llamado Ojo al
cine. En 1971 Ciudad Solar produjo Oiga, Vea, de Mayolo y Ospina, un documental
crítico en blanco y negro sobre Cali que duraba 27 minutos, en 16 milímetros.
En 1973 Caicedo y Mayolo dirigirían Angelita y Miguel Ángel, sobre el cuento
homónimo de Andrés, en el que incorporaron a la familia que se había formado en
Ciudad Solar: Jaime Acosta (Miguel Ángel), actor y amigo de Caicedo; Pilar
Villamizar (Angelita), compañera sentimental de Pakiko; Fabián Ramírez, actor y
compañero sentimental de Astrid Orozco, a su vez encargada de vigilar y atender
en la galería de arte; Líber Fernández y Guillermo Piedrahita, actores del
grupo teatral TEC; y Ute Broll, compañera sentimental en ese momento de Carlos
Mayolo. Asimismo estuvieron vinculados al proyecto Simón Alexandrovich (producción),
Enrique Forero (fotografía) y Manfred Hirsch (fotografía y sonido).

En el laboratorio fotográfico trabajaron Gertjan Bartelsman,
Diego Vélez, Eduardo Carvajal, Pakiko y Hernando.
Las artesanías eran atendidas y organizadas por Mirta
García, una joven quiteña en ese momento compañera sentimental de Guerrero.
En el almacén se ofrecían sobre todo arte popular del Ecuador
y cerámica precolombina. Este recinto organizó una muestra que aglutinó
cestería de Silvia y alfarería de Quilichao, además de trabajos de ceramistas, diseñadores
y artistas como Nubia de Bonilla, Ernesto Buzzi, Gloria Simmonds, Henry Fals,
Eugenio Franco, Lola Granger, Leonor de Lozano, Consuelo Lago, Harold Muñoz,
Ligia de Paganesi, Amparo González, Betty Sánchez, Nieves Tafur, Sonia
Echavarría, Sandra y Sullivan Granger, y las macetas realizadas por Piry de
Patiño, Alejandro Valencia, Hernando y Lucy Tejada.
El diseño gráfico se ejerció en las tarjetas de
invitación de la galería que propuso Hernando Guerrero, así como en algunos
programas de mano. Hernando y Pakiko realizaron un cartel que participó en la
Primera Bienal de Artes Gráficas de Cali en el Museo de Arte Moderno La
Tertulia, el cual fue presentado como producción de Ciudad Solar. La obra era
en homenaje a Tuto González, estudiante asesinado en la Universidad del
Cauca. Carlos Duque fue el autor del logotipo, inspirado en el Ying y el Yaríg;
asimismo aportó el afiche para la exhibición de Fernell Franco, su compañero de
trabajo en la agencia de publicidad de Hernán Nicholls.
En Ciudad Solar se diagramó la revista cultural
Aquelarre, una publicación realizada por integrantes de la Universidad del
Valle. La galería de arte fue mi trabajo principal. Con la ayuda y consejo de
Édgar Negret, que en ese entonces vivía en Cali, planeamos la exhibición
inaugural compuesta por esculturas de Feliza Bursztyn, Carlos Rojas y Édgar
Negret, objetos de Hernando Tejada, pinturas de Beatriz González y Santiago
Cárdenas, collages de Álvaro Barrios y Leonel Góngora y grabados de Ornar Rayo.
El final de mi gestión también se cerró con una muestra colectiva de Siete
grabadores colombianos, que representaban al país en la XXXVI Bienal de
Venecia; ellos eran: Pedro Alcántara, Diego Arango, Nirma Zárate; Umberto
Giangrandi, Alfonso Quijano Acero, Augusto Rendón y Juan Antonio Roda, quienes
mostraron obras en xilografía, litografía, serigrafía y grabado en metal.
Se presentaron igualmente nueve exhibiciones individuales
que en su orden fueron: dibujos de Jorge Madriñán, pinturas de Gerardo Ravassa,
dibujos y collages de Óscar Muñoz, dibujos de Francisco Rocca, pinturas y dibujos
de Jaime Rendón, fotografías de Fernell Franco, heliograbados de Beatriz
González, acuarelas y dibujos de Ned Truss y dibujos de Manuel Cardona. En este
mismo recinto también se llevó a cabo la presentación del libro de poemas de
Harold Alvarado Tenorio titulado Pensamientos de un hombre llegado el invierno,
que motivó un escándalo en la prensa por el prólogo apócrifo de Jorge Luis
Borges.
Después de mi retiro en septiembre de 1972, las
exposiciones fueron organizadas por Álvaro Herrera, quien presentó una
colectiva de profesores de la Escuela de Bellas Artes de
Cali. En ella se encontraban los escultores Ernesto
Bussi, Héctor Fabio Oviedo y Miguel Castillo. Otra exhibición de grupo con
trabajos de Cecilia Delgado, Marta Rodríguez, Luis Paz y Alfredo Guerrero.
Gráfica soviética y de la República Democrática Alemana. Muestras individuales
de Félix Ángel, Renán Dario Arango, Fabio Lozano, Édgar Álvarez y Helio
Salcedo.

Ciudad Solar en esta primera sede se constituyó
en un escenario de encuentro y de intercambio. Se habló y discutió; hubo rumba,
alcohol y drogas, diversas pasiones y fornicación. Allí residieron en su orden Hernando
Guerrero, Pakiko Ordóñez, Mirta Garcia, Pilar Villamizar, Miguel González y Andrés Caicedo. Además de los
eventuales viajeros a los que se les facilitaba alojamiento y los que pasaban
la noche acogidos por los residentes. Se debatieron ideas de izquierda y de
derecha, se proyectaron ejercicios de creación y gestión que no estaban amparados en la
academia, aunque la mayoría de sus miembros habían transitado por la vida universitaria.
Hernando Guerrero se fue a Europa y luego avisó que se
quedaría allí un tiempo indefinido. Su familia finalmente reclamó la casa, que
había sido cedida gratuitamente.
Los que todavía la ocupaban debieron entonces entregarla. Juan Fernando Ordóñez, hermano de Pakiko y también fotógrafo,
alquiló un primer piso de un inmueble en el barrio El Peñón, cercano al museo
La Tertulia, en la Carrera 3 a Oeste No. 4-68. Allí operaría la segunda y última
etapa de Ciudad Solar que duró de los últimos meses de 1974 hasta finales de
1977. En esta nueva locación se organizaron talleres de serigrafía y
fotografía, se proyectaron películas, se reunieron escritores y se continuaron
las exhibiciones. Se establecieron intercambios con los servicios culturales de
las embajadas para la proyección de películas en 16 milímetros, especialmente
con los países socialistas y con la Casa de la Amistad con los Pueblos. Fue
lugar de encuentro para la publicación de la revista literaria Punto Rojo, que
se redactaba en Bogotá; también sede del taller de investigación
cinematográfica TIC, del cual hacían parte los fotógrafos Nelson Villegas, Luis
Fernando Pino, Jaime Garrido y el chileno Carlos Baeza. Estuvieron involucrados
en la dirección de esta última sede Pakiko y Luis Fernando Ordóñez, Phanór León,
Gertjan Bartelsman y Álvaro Herrera.

En su espacio se presentaron exhibiciones individuales de
Aníbal Gil, Nicolás Lozano, Gerardo Caballero, Augusto Rivera, Jan Bartelsman y
Juan Antonio Roda. Igualmente carteles políticos cubanos; la muestra colectiva
conformada por obras de Margarita Monsalve, María Helena Bernal y una pintora de
apellido Gómez; la exposición. de los fotógrafos Plinio Carvajal, Fernell
Franco, Gertjan Bartelsman, Pakiko y Juan Fernando Ordóñez; la de tres artistas
chilenos que mostraron dibujos, pinturas y fotografías: Antonio Massa, Luis
Cortés y Mario Alonso Lozano; carteles cinematográficos checos y artesanías de
Herney Reyna, Iván Rodríguez, Aida Fernández y Ricardo Duque. Se realizó el
recital de poesía de Javier Tafur y se presentó el libro de poemas “Los
monólogos” de Édgar Arenas, edición de Ciudad Sofar y Punto Rojo.Ciudad Solar fue un lugar alternativo que se proyectó en
los primeros siete años de la década del setenta del siglo XX, gestado por una
generación que creía en la acción y en la realización como un empeño personal y
grupal.
El descubrimiento de lo urbano fue su principal motivo
argumental, como se puede constatar en las propuestas fotográficas, literarias,
cinematográficas, pictóricas, dibujísticas y gráficas. Ciudad Solar sí les abrió
las puertas para siempre a muchos. No solo de sus participantes, sino de los
que recibieron su influjo.
(*)Curador, crítico de arte. Este texto lo escribió originalmente en Noviembre del 2008 con motivo de la exposción "URGENTE" que se realizó en Cali