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lunes, 18 de septiembre de 2023

“EL CONDE”: PINOCHET Y LOS CORAZONES SANGRANTES

 

"Amar a los monstruos siempre termina mal para los humanos". Lauren Hamilton

Un amigo, reportero nato, me aclara que no le encuentra gusto a “El Conde” de Pablo Larraín porque los hechos históricos deben ser tratados con rigor periodístico. Discrepo y le cito la frase de Rossy de Palma : El cine es una mentira para contar la verdad. Rossy es la más hermosa vampira del cine español, aunque nunca haya interpretado ese rol.

II

Ed Lachman es un súper fotógrafo que trabajó en Colombia iluminando El día que me quieras” de Sergio Dow. El maestro Ed nos brinda un blanco y negro granulado a la mejor usanza del expresionismo alemán. Empezando por ahí, “El Conde” es cátedra de cine de género. Las sombras, la capa de Pinochet, sus arrugas remarcadas, los corazones congelados, los parásitos hijos Pinochet Hiriart, la esposa desalmada, la mansión a punto de caerse, el mayordomo esclavo y esa primera escena donde nos describen el cementerio humano donde sucederá el 90 % del metraje. Esa primera secuencia Larraín la adoba  con la marcha Radetzky de Johann Strauss. Como la película está repleta de guiños nombremos éste de entrada: Strauss la compuso para el mariscal de campo austriaco conde Joseph Wenzel Radetzky. El poderío militar de Austria viaja a la Chile del Conde vampiro Augusto.

III

“¿Cómo escapar de esta espantosa esclavitud de noche, tinieblas y terrores?”  Bram Stoker

El boom latinoamericano supo narrar las dictaduras: El otoño del Patriarca”, “Yo, el supremo”, “La fiesta del chivo” , por nombrar algunas. En ellas está la ferocidad y la decadencia del poder. La arrogancia del sátrapa, pero a la vez, la cobardía para asumir los crímenes.

Larraín ha llevado al dictador a terrenos insospechados. Lo ha puesto a vivir 250 años, a tomar licuado de corazón y amangualarse con otros desalmados vampiros neoliberales. Lo que en García Márquez sonaba a exageración aquí es fantástico. Pero lo fantástico como metáfora de la verdad.

Hay secuencias de antología: Pinochet visitando el palacio presidencial, el mismo que volvió cenizas aquel 11 de septiembre de 1973 y lamentando que estos desagradecidos chilenos no hubiesen colocado un busto en medio de Allende y Patricio Aylwin.  Y alusiones a “ ese juez español pesado” o  el sablazo que le da el mayordomo ruso: A usted le gusta robar, a mí me gusta matar”. 

A Pinochet no le duele que lo acusen de asesino (de hecho, se siente orgulloso), lo que lo empuja a querer morir es que le hayan pillado los robos. Para un vampiro no es fácil morir. Son eternos y ahí radica la potencia de El Conde”: Pinochet sigue vivo entre el montón de torturados y desaparecidos, sigue chupando sangre en las fosas comunes, continúa presente en los lanzados a morir de sed en el desierto. La no existencia de justicia a los miles de asesinados convirtió a Pinochet en un vampiro. Y es lo mejor del guion de Larraín, que a la postre se llevó el premio mayor en el festival de Venecia.

Aqui la intervención para PERIODISMO LIBRE

https://www.youtube.com/watch?v=exu99Jc0Nt0



 

 

domingo, 15 de enero de 2017

Película NERUDA: Puedo escribir los versos más tristes esta noche.




Cuando Pablo Neruda recibió el Premio Nobel de Literatura pronunció un bello discurso donde  cuenta pormenores de su fuga clandestina:
Tanto y tanto nos alejamos los chilenos hasta tocar con nuestros límites el Polo Sur, que nos parecemos a la geografía de Suecia, que roza con su cabeza el norte nevado del planeta.

Por allí, por aquellas extensiones de mi patria adonde me condujeron acontecimientos ya olvidados en sí mismos, hay que atravesar, tuve que atravesar los Andes buscando la frontera de mi país con Argentina. No había huellas, no existían senderos y con mis cuatro compañeros a caballo buscábamos en ondulante cabalgata -eliminando los obstáculos de poderosos árboles, imposibles ríos, roqueríos inmensos, desoladas nieves, adivinando más bien el derrotero de mi propia libertad.” (1)

Es, precisamente, esa fuga, la secuencia más preciosa de la película de Pablo Larraín. El director traduce en imágenes el discurso Nobel de Neruda. Como si el poeta llevara el Iphone 7 en aquella fuga mítica, donde se jugaba la vida pues los sabuesos del poder le pisaban los talones.
Es el artista enfrentado la burocracia. Es la poesía ubicada al lado de las víctimas. Es el poema número 20 convertido en un manifiesto subversivo.
A los Nerudianos históricos, probablemente les moleste que Larraìn se haya atrevido a realizar una “antibiografia”. Dice el director al respecto:
Puedo decirte en este preciso instante que no tengo idea de quién era porque Neruda es inasible; es imposible encasillarlo. Puedes hacer 100 películas y nunca podrías lograrlo. Y cuando uno entiende eso gana una enorme libertad. Por eso decimos que esta es una película “nerudiana” porque para nosotros, en mi país y en mi idioma, Neruda fue un hombre que creó un microcosmos de una complejidad extrema y profunda (2)

El Neruda de Larrain, no es un biopic. Retrata un momento en la vida de un poeta que ejerce la política y de un político que escribe poesía. Y la escribe  a toda hora: en los burdeles, mientras se emborracha, mientras lo persiguen, mientras atraviesa los Andes congelados. El mayor acierto de Larraín es la paleta de colores. Un delicioso ejercicio de cine negro para contarnos el espíritu de un hombre que le cantó al amor y al pueblo raso. Y una banda sonora que te deja, literalmente, frío, cuando nuestro héroe cruza la frontera de Chile con Argentina. A 20 grados bajo cero.