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jueves, 9 de noviembre de 2023

XIV Festival Audiovisual Takeshima ‘Ojo de Buziraco’

 DE HITCHCOCK A AMENÀBAR

“Todos los cuentos de horror pueden dividirse en dos grupos: aquellos en los que el horror es consecuencia de un acto de propia y libre voluntad (una decisión consciente de cometer el mal) y aquéllos en los que el horror está predestinado y llega desde el exterior como un relámpago.”     Stephen King “Danza Macabra”

En aquel festival de cine, se anunció la llegada de un flaquito de apenas 24 años. Lo anunciaban como el nuevo Hitchcock, el nuevo Orson Welles. Su ópera prima había arrasado en los premios Goya de ese año, incluyendo 7 premios (mejor película, mejor guion, lo ganó todo)

Lo visitamos en el hotel. Desgarbado y de pocas palabras. Muy delgadito para ser sucesor de Alfred y de Orson. Flaco favor le hacían esas comparaciones.

-      ¿De dónde son?  - preguntó

-      De Colombia

-      ¿Y ya se vieron la película?

-      Aún no, porque la estrenan mañana

-      Tengo una curiosidad – confesó-: no sé si es posible que una película asuste a un colombiano.

La película nos pegó varios sustos e inmediatamente pasó a ser obra de culto. Puso sobre el tapete la existencia de los snuff movies o cintas caseras de maldad. Estamos hablando de finales del siglo XX, el internet aún no existía y se decía que las snuff movie circulaban clandestinamente en VHS y en Video8.

En mi local, me preguntaban, solapadamente, si tenía por allí alguna snuff movie para alquilar.

“Tesis” se convirtió en un fenómeno mundial y lanzó la carrera del pibe Amenábar. Vista en la distancia del tiempo, “Tesis” se encuentra vigente, por su trama del cine en el cine y porque logra llevar la tensión hasta aquella memorable secuencia final.

Todo ello, porque Estudios Takeshima de Cali, ha programado su nueva versión del festival Ojo de Buziraco” planteando una reflexión sobre el género del terror tanto en el cine, como en la literatura.

Estaré hablando sobre Hitchcock y sobre su pupilo Amenábar el día 18 de noviembre. Aquí la programación.

  https://www.cali.gov.co/takeshima/publicaciones/179006/festival-audiovisual-takeshima-ojo-de-buziraco/

Aquí el video promocional :

https://drive.google.com/file/d/1ySHnrx8rUjpzGbvW-SErNYzN3aGEXlrI/edit

sábado, 11 de octubre de 2014

De Cinefilia, Youtube y Vértigo

(Introducción al Diplomado de Actuación para Cámaras y Dirección de Actores. Estudios Takeshima Cali Octubre 2014)
Mi generación vio cine desde siempre. No me refiero a los mensajes audiovisuales de la televisión. Hablo de las películas de largometraje.  Y en dobletes, además. Hoy, escucho a los profesores de bachillerato quejarse de que los chicos no aguantan más allá de 15 minutos de cine y quedo en stop motion. Quizás nosotros éramos más contemplativos. Pre-modernos, al fin. Entonces la televisión apenas despuntaba como industria y el invento del Control remoto nos sorprendería cuando ya no nos interesaba mucho. O ya estábamos intoxicados de cine. La cinefilia no tenía reversa.

Peter Greenaway ha dicho que el cine murió el 31 de septiembre de 1983  (fecha oficial del lanzamiento comercial del control remoto). Ese día, el cerebro del ser humano se partió en pedazos y viajó a la post-modernidad. Pasó de la totalidad a la fragmentación.  De la Unidad a la sopa de letras. No quiero decir con esto que seamos mejores. Lo terrible para nosotros, es que corremos el riesgo de ir atrasados con respecto a las nuevas miradas, al discurso crossover.
Nos tocó hacer cursos acelerados de filminutos, de multimedia y de IPhone. Pero la paradoja del asunto (y es ahí cuando la serpiente se muerde la cola)  es que el cine inició así: con filminutos de una calle cualquiera, con 59 segundos de gente abandonando una fábrica. Antes de eso, en la prehistoria, Tomas Alva había filmado un estornudo de 20 segundos. Toda una conquista épica del siglo XIX.  “El hombre imaginario” del que habló Edgar Morin en un clásico texto se ha transmutado en muchos hombres imaginarios. Múltiples miradas. Combinaciones insólitas de géneros, soportes y exhibiciones.

Sin embargo, frente a este panorama que apenas inicia con Youtube y que no sabemos a dónde nos va a llevar, el cine clásico sigue siendo un bálsamo.  Puede un chico de bachillerato soportar “El Pequeño gran Hombre” con casi tres horas de duración donde Dustin Hoffman atraviesa un siglo de existencia y arranca con 20 años de edad para llegar a 120? Donde el General Custer muere loco soñando con el exterminio de los aborígenes  mientras éstos lo atraviesan,  a él y a sus hombres,  a flecha limpia?  
Hoy vemos, en reestreno personal,  a “Vértigo” y descubrimos nuevas cosas, nos descubrimos a nosotros mismos, nos delatamos en la barriga (que cada vez se parece más a la de Hitchcock).
Y que tiene que ver esto lo que hoy nos convoca? Que tiene que ver con la narración? Todo. Para ilustrarla una pequeña anécdota:

En un Festival de Cine, Terry Gilliam abordó el eterno tema del cine de poesía y el cine de prosa. Dijo que siempre le increpaban que el cine se había vuelto monótono y monotemático queriéndose parecer a la literatura y a la cuentería.  Con una sonrisa macabra, propuso:

-      Ok , viajemos en el tiempo . Quienes me acompañan?  Nos llevamos unos expertos mercenarios , de esos hacen “operaciones limpias”. Nuestra misión es matar a Chaplin , Griffith, Mack Sennett y demás cultores del cine narrativo. Luego secuestramos a Monet,  Picasso y a Dalí y los obligamos, fusil en mano, a que hagan películas a su manera. A que realicen pintura en movimiento.

Al sonreír, como sonríe Gilliam, daba a entender que inevitablemente el cine llegaría a narrar en imágenes. A contar una historia y a robar. A robar a todo el mundo, porque es el arte saqueador por excelencia. De esos asaltos es que hablaremos en esta primera parte.