domingo, 5 de octubre de 2014

Película LOS HONGOS: Otro aerosol en la pared

En 1974 Richie Ray y Bobby Cruz lanzaban el hoy clásico Gan Gan y Gan Gon(*), un tema true story inspirado en dos chicos pilluelos quienes  aplicaban el bullyng allá en Monteadentro.  

La película Los Hongos arranca con la descarga de Richie como si del cliché salsero se tratara. Pero, con ironía, el director nos conduce a otro camino: hoy la true story es bien diferente. Calvin y Ras deambulan, sobreviven, caminan, patinan, pintan con modorra. Como si la adrenalina de Rodrigo D: No futuro se hubiese ralentizado.

Ya no es la Medellín de los jovencitos sicarios, Es la sucursal del cielo, gobernada por sultanes y emires. Las caleñas no son como las flores, más bien crecen como hongos al pie de un puente.
Es la película Los Hongos un alegato sobre el tiempo libre? Sobre el abismo generacional? Sobre la desesperanza? sobre una ciudad que nos quieren ocultar?

Por supuesto. Los Hongos no plantea una mirada compasiva, ni de lamentos. Los personajes apenas pueden respirar. Porque los  hongos son organismos que no alcanzan a ser animales, ni llegan a la categoría de vegetales. Viven al filo de los reinos, crecen por ahí a la vera de la muerte y, sin embargo,  los hongos son vida.

La sociedad puede prescindir de ellos. No facturan impuestos, no consumen salvo dos o tres porros. Y deja un sabor amargo saber que si la película continuara más allá de los créditos finales, la situación de Ras y Calvin seria invariable. Están atrapados en una ciudad donde todos somos prisioneros: desde el gomelo hasta el pastor cristiano.

Por un cine Imperfecto

En aquel célebre manifiesto, los cubanos clamaban por un cine imperfecto(**).  El texto no se refería a la imperfección técnica.  Hablaba a nivel dramático y a nivel situacional. Nuestras historias son imperfectas porque son producto de una sociedad descompuesta. Un cine perfecto siempre será alienante y tendrá su veneno ideológico.
Todo buen cine tiene algo de amateur”- suele decir Fernando Trueba , el estrábico-cinéfilo. Y Los Hongos respira una imperfección  y un amateurismo que la hace auténtica, honesta. Es una historia salida de las entrañas de la Sucursal del cielo. Acá no se tira paso, se tira filo. No se azota la baldosa, se adora al Dios Rata. Ni siquiera los salva el amor tan de moda en el melodrama salsero.

He leído, en periódicos perfectos, que la película tiene demasiadas sub-tramas, y que por ello se vuelve dispersa. No lo creo. Si no fuera por los personajes que gravitan alrededor de Gan Gan y Gan Gon no entenderíamos sus desdichas y su soledad. Una madre con raíces africanas que le regala la libertad a un pastor cristiano, un pastor cristiano que invita a votar por el candidato traqueto, un papá jodido, tinterillo, que se quedó pasmado en su sueño emulando al inquieto anacobero, una abuela al final de sus días recordando su lindo pasado rural, un cuerpo policial indolente. Y al fondo, los chicos que ni siquiera les alcanza para ser pilluelos.  Ellos seguirán hibernando, completando el último eslabón de la vida en medio de la muerte
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*  Para disfrutar al gran Richie Ray con su compadre Bobby Cruz ir ahttps://www.youtube.com/watch?v=WrywXkkvMaM

**         Julio García Espinosa publicó el manifiesto “Por un cine imperfecto” en 1970. Leer texto completo en: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/blog/images/trabajos/6923_22214.pdf