lunes, 3 de abril de 2017

TERRY GILLIAM: EL QUIJOTE MANCHADO



 
El bloguero con Terry Gilliam. Foto: Rafael Araújo Gámez.
Recostado en una de las columnas del Hotel Nacional , viendo pasar mulatas, se encontraba el hombre que ha dirigido Brazil”, “El Barón Munchausen”, “Doce monos más un largo etcétera de locuras con la pandilla salvaje de Monty Python.

-     -¿Maestro cómo está su agenda?- le preguntamos en un inglés machetero aprendido en el Instituto de Altos estudios de El Saladito

-      - Nunca he tenido agenda, menos acá en Cuba.

Recordé a Gabo cuando hablaba de la soledad de la fama. Usualmente,  se cree que el famoso genio se encuentra repleto de invitaciones. Pero resulta que nadie se atreve a invitarlo porque todos creen lo mismo.

-      - Queremos compartir con usted, Maestro. Que le gustaría hacer?

-      - Bailar con una cubana

Al hablar lo hace con una risita burlona, siempre listo a lanzar la carcajada, en caso necesario. Parece un tic, pero más bien,  refleja el alma de Terry Gilliam: un gocetas, un hombre que se atrevió a hacer cine sin tener idea de que era eso, el que desafió a un gran estudio de Hollywood burlándose en un aviso de página entera.
Gilliam presentando "Miedo y asco". Foto José Urbano
 II

Con un par de llamadas ya estaban aseguradas las mulatas que le enseñarían a bailar a Mr. Gilliam. “El Gato Tuerto” ubicado al frente del Hotel fue nuestra primera parada. Full descarga de jazz y luego tremenda timba cubana. La grabadora más pequeña del mercado era la mía y pesaba lo mismo que un bulto de cemento. Las cuatro pilas Eveready, de las gordas, se devoraban un sueldo mínimo mensual.

Entre trago y trago, bailaban las preguntas. Gilliam se burlaba. En el grupo, muy discreto, brillaba un cubano que había estudiado en Londres. Se le había contratado por 20 dólares para traducción simultánea durante la noche. Toda una fortuna de sueldo en tiempos de Periodo Especial. Al cubano, culto como casi todos, le parecía un honor que le pagaran por traducir a Gilliam y de remate que le invitaran la rumba con NG La Banda.

III

Gilliam hablaba de Bruce Willis, de Sean Connery , de Monty Python. Lo mejor venía cuando había  cambio de orquesta. Relativo silencio, para preguntarle por El Quijote pues las primeras películas, llegando a “Doce monos” tienen a un personaje al que tildan de loco pero que a la larga es un poeta, un irreverente.

-      - Siempre me lo preguntan y quedé loco cuando lo leí por primera vez. Será mi próxima película. Jean Rochefort será El Quijote. Vanessa Paradis, Dulcinea. Y Johnny Deep Sancho Panza…

Así terminó la noche para Mr. Gilliam y nos quedamos con NG la banda y la incógnita si el Maestro nos había mamado gallo, de golpe era uno de sus gags británicos.
Mr. Gilliam listo a tirar paso. Foto: José Urbano
 IV

Ese diciembre habanero fue uno de  los más fríos. Con un dedal de café a lo mero cubano, arrancó la sinopsis de la nueva versión del personaje Cervantino: La película inicia en la actualidad y Johnny Deep es un publicista seductor y megalómano. Trabaja en una agencia de un viejo millonario y cascarrabias que le advierte: si flirteas con mi esposa eres hombre muerto. Deep cae en la tentación y el Jefe manda a sus esbirros a atraparle. En un callejón sin salida, Deep encuentra un hueco y se lanza al vacío. Ese hueco lo traslada en el tiempo al desierto de La Mancha. Justo en ese momento El ingenioso Hidalgo se encuentra en busca de un escudero, al ver a Deep con esa ropa estrafalaria (saco y corbata) , no duda en nombrarlo. Deep le sigue la corriente pues no sabe dónde está. El encuentro con Dulcinea es clave porque Deep le enseñará sus tácticas de seducción

En la tarde Gilliam nos invitó al estreno de Miedo y asco en Las Vegas”. Nuestro hombre distòpico aplaudía como un adolescente cada vez que la gente se reía de las locuras de Johnny Deep y Benicio Del Toro en la pantalla. Contó anécdotas divertidas: los dos actores cayeron enfermos por la cocaína, aparentemente, inofensiva de los encargados de utilería y lanzó una de sus frases patafísicas:La droga falsa de los efectos especiales puede ser perjudicial para la salud
En la escuela de Cine. Foto: José Urbano
 V

La entrevista se publicó en la Revista Kinetoscopio y no se mencionó el asunto de El Quijote porque la cosa sonaba más a delirio que a proyecto concreto. O que Gilliam estaba más bien pensando con el deseo. Nunca habló de guión terminado, ni de tratamiento o cosa parecida.

Pero un día del año 2000, los medios anunciaron a todo taco el rodaje de “El Hombre que mató a Don Quijote” con el elenco real anunciado en la borrachera Habanera y con un presupuesto de 32 millones de dólares.

El fracaso de este rodaje se puede ver de una manera descarnada en el documental “Lost in la Mancha” (2002. Keith Fulton, Louis Pepe) . El hombre se fue a los tribunales a pelear con molinos de viento. Y recuperó los derechos del guion.

Gilliam continuó desfaciendo el entuerto y luego anunció dos rodajes fallidos: en el 2006 con Robert Duvall y en el 2010 con Jhon Hurt. Este año va el cuarto intento con lo que Terry se ha convertido él mismo en el personaje que todos creen loco pero que, sabemos,  es un poeta. Y “Lost in la Mancha” se convierte en un documental extraño: es un proyecto donde primero se filmó el Making Of y luego la película.


viernes, 24 de marzo de 2017

NOVEDADES, NOVISIMAS, NUEVECITAS



Algunas llegaron demoradas. Otras nunca llegarán a cartelera comercial. Vale la pena verlas en DVD. Ahí van:
PRIMERO EL FESTIVAL DE CANNES.
Del chico terrible Xavier Dolan
De los hermanos Dardenne

Del maestro Ken Loach
Cámara de Oro              

De Almodóvar basada en  3 cuentos de Munro

SIGUEN COSITAS GRINGAS SABROSAS E INTELIGENTES

del maestro Jarmush
Nominada al Oscar
con mi amor Amy Adams


Sundance
Cine Negro al estilo Mr.Afleck

Ópera Prima de Ewan

Un duelo..un amor

Jessica Chastain ataca de nuevo
                                       
De Ira Sach
Joyita de Sundance


 Y AUTORES CONTEMPORÁNEOS IMPORTANTES
Trilogia las 1001 noches

del maestro coreano
del maetsro portugues
futuro distópico
                                                                                                  
comedia negra
Rumania
Del director italiano revelación

 
Leon de oro Venecia
Póstuma de Akerman
ópera prima de Natalie Portman
La alemana del año


  Y LOS DOCUMENTALES ( LA NO FICCION QUE LLAMAN):
De cómo un perro va narrando

Los delitos y los negros

el comercio de la carne

sobre una productora de cine

que pasará mañana?
El gordo Moore invade de nuevo


Di Caprio y el planeta

el matoneo virtual

centroamérica y su lucha

Hitchcock VS Truffaut

el maestro chino del docu

otra del maestro chino

el veganismo








domingo, 19 de marzo de 2017

EL CINE CLUBISTA EN SU LABERINTO




Hace unos años, trabajaba en la biblioteca departamental. Los jueves presentaba la película y al final exponía una lectura personal del film. Sin falta, en primera fila, se atrincheraba un veterano dispuesto a llevar la contraria y a corregir gazapos.
Me inauguró cuando dije: “ Annaud también dirigió aquel film donde dos tigres son cazados en África..”
-      En África no hay tigres- interpeló
El hombre llegaba de primero y su mirada iba al ataque. Era el único que no me saludaba al llegar.  Pude investigar  que  era jubilado del magisterio y que rondaba la biblioteca desde que la abrían hasta que la cerraban.
Al principio me irritó su actitud pero poco a poco lo tomé como un reto de calidad. Entendí que no me podía poner con ligerezas frente a aquel “defensor del cinéfilo”. Y eso me obligaba a ser más cuidadoso en los materiales citados, en las fuentes y en los conceptos.  Siempre me contradecía pero una cosa era la contradicción en una opinión y otra en una imprecisión imperdonable como la de los tigres africanos.
 Cuando estrené mi documental sobre Gabo se abrió la discusión sobre los caprichos del Premio Nobel. Opiné que ese premio es tan relativo que se lo habían negado a Borges:

-      Sé de buena fuente-  reviró el hombrecito-  que la Academia Sueca lo tenía en alta estima, pero finalmente lo vetaron por motivos políticos. Borges no es más que la excepción a la regla.
Con el tiempo le cogí cariño y le agradecí  que estuviera allí atento a cualquier desliz de mi parte. Siempre comprobaba cualquier cita y llevaba, incluso, la fotocopia del libro por si las moscas. Así, me fui llenando de hojas sueltas que iba guardando en un folder cuyo  título era “documentos para evitar interpelaciones innecesarias del cucho”.
 Hasta que faltó un día y temí lo peor. Faltó al siguiente y sentí un vacío: me había quedado sin interlocutor. Desesperado pregunté en portería, revisé las cámaras de seguridad. Nadie daba razón.
Un mes después me trajeron la noticia fatal: estaba haciendo exactamente lo mismo en el Centro Cultural Comfenalco.
Miserable  - pensé al caer derrumbado – se fue a amargarle la vida a otro.”