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sábado, 19 de marzo de 2016

El Soborno del Cielo de Lisandro Duque


  Por. Alberto Ramos Garbiras (*)

  A esta película se le está reseñando como una comedia dramática por la tragedia que vive la familia Zapata a partir del suicidio de Aymer, el mayor de los hermanos. En mi concepto es una película en la categoría de comedia-político-satírica bañada por el humor negro desde el principio hasta el fin. Maneja dos discursos paralelos, 1) el político,  expresado por las percepciones de militantes o simpatizantes de  izquierda en los años 60s, desde un pueblo inconformes con la situación del país; 2) el discurso religioso, impregnado en la conducta de los habitantes de un municipio como Sevilla (Valle), donde la religión católica mayoritaria ubicaba al párroco como personalidad al lado de las autoridades urbanas; pero filmada en Honda (podría ser cualquier otro municipio de Colombia en la sexta década del siglo XX).

  El eje del guion es la intransigencia religiosa, las posturas rígidas que han hecho anquilosar a la iglesia católica por no flexibilizar sus criterios y tratar de obligar a los feligreses a acatar lo que se vuelve obsoleto ante la dinámica de la sociedad que cambia con el  paso de los años. En la trama de la película la víctima de la intransigencia, paradójicamente, es una familia católica que recibe ese mismo día la unción de la ceniza y se preparan a participar de la Semana Santa, pero el suicidio del hijo mayor los coloca en la confrontación que hará participar a gran parte de la población por los efectos colaterales que tiene no impartir los sacramentos (bautismo, confirmación matrimonio, eucaristía, penitencia, orden y extremaunción),al declarar en entredicho a esa parroquia, es decir cesar las actividades, hasta que retiren el cadáver a otro cementerio. En la práctica un auto-paro anunciado por el cura párroco para que la comunidad presione a la familia a acatarlo.

  Aparentemente un tema que no produciría una conmoción social porque se refiere a una sola familia pero en la película adquiere una dimensión general y se convierte en una situación compleja para todo el pueblo y en un bumerang para el mismo cura medioeval porque se queda sin ingresos, limosnas, clientela, la semana santa puede paralizarse y comienzan los mercachifles a aflorar con turismo religioso, matrimonios en parroquias vecinas, bautizos, y llegan los pastores de otras iglesias a captar adeptos. Es una comedia con un humor refinado que retrata la vida social a partir de un hecho multiplicado en una serie de subhechos que devienen de esa decisión. El acierto fue convertir un hecho aislado en un asunto colectivo, en un problema social atravesado por la conciencia religiosa.

  Lisandro Duque ha decantado aquí su carga humorística y ha elaborado un manifiesto o proclama anticlerical para romper las taras que atan a la gente con lo extraterrenal, los que pretenden ganar el cielo acatando la catequésis y los sermones. El soborno del Cielo es un análisis detallado del suicidio y sus consecuencias. El guion disecciona en cada secuencia las implicaciones del suicidio desde diferentes ángulos. Su relación con la moral, la religión, los derechos humanos, la vergüenza que se cierne sobre los familiares de los determinadores y la carga emocional  que lleva a construcciones argumentales falaces hasta a los discursos incendiarios, por haber suprimido la existencia que solo Dios podía autorizar, según la frase sentenciosa de los curas ultramontanos.

    Tiene un tinte anticlerical que nos retrotrae al cine del director aragonés Luís Buñuel, con sarcasmos contundentes y frases corrosivas. Los diálogos del sacerdote (Germán Jaramillo), están cargados de frases fanáticas ´para defender una posición ideológica extrema con una interpretación que no da cabida a la conciliación para permitir la permanencia del cadáver en el cementerio católico, sus interlocutores tratan de persuadirlo hasta con una fórmula de transacción de algunos sacramentos. El Cura los elude y el clima tenso crece. Por fuera de la casa cural los ataques de los dolientes son directos para llevar la confrontación desde la acusación de simonía en el entierro inconsulto, pasando por la confección de una lista de suicidas apócrifos, hasta el soliloquio resaltando la construcción de una república atea.

   El Director Lisandro Duque Naranjo, logró una película de narración y factura impecable. En todas sus películas ha destilado porciones de humor (Visa USA, Los niños Invisibles, Los actores del Conflicto…), pero con esta realización se concentra para hacer reír sin tregua al espectador. Se basa en una historia real y podría ser un reflejo del cine neorrealista de los años 50s por la ambientación en exteriores y con interiores de época. Utiliza expresiones y acciones sardónicas a la manera del cine satírico italiano de los años 70s. Montada por Ramiro Fierro, con una edición reposada  con cortes y empalmes exactos para narrar sin sobresaltos a la manera del cine francés intimista. Y tiene una escena de suspenso y expectación a la manera de Hitchcock, en el parque del pueblo frente a la iglesia, cuando se va a leer la lista de los suicidas que también deberían abandonar el cementerio católico; los primeros planos de los rostros de los familiares y la música, hacen pensar en el cine de Alfred Hitchcock, como en la película, “treinta y nueve escalones”. Y tiene El Soborno del Cielo  un plano corto con un desnudo imaginario al estilo de Bruno Barreto en “Doña Flor y sus dos Maridos”. Es la mejor comedia del cine colombiano producida hasta hoy. Es una película sobre religión, política y unas dosis de sexo insinuado no explícito, con la coquetería de la actriz (Nicole Quintero) y las frases libidinosas de los dos amigos sobre ella y acerca de la peluquera (Milady Dau), y la picante escena dentro de la peluquería donde el sacerdote se encuentra al punto del éxtasis, pero se contiene por guardar las apariencias.
   La película tiene actualidad. El film que ganó el Oscar a mejor película, “Primera Plana”,  se centra en la religión y la conducta indecorosa de curas pederastas. De otro lado, las posiciones religiosas extremas, radicales o fundamentalistas siguen vigentes en el planeta tierra, lo vemos con el fundamentalismo islámico que lleva a algunos al terrorismo; las teocracias coránicas en algunos países donde gobiernan a partir del libro sagrado y no de la Constitución, y hasta en la campaña presidencial de los EEUU con pastores incendiarios como Ted Cruz. En Colombia los privilegios a la iglesia católica se disminuyeron con la constitución del 91 pero la mal entendida libertad de cultos ha llevado a una explosión de iglesias  con telepastores, embustes y la presión por los diezmos. El papa Francisco quiere modernizar la iglesia pero muchos lastres permanecen como dogma de fe. El Soborno del Cielo sirve para reflexionar sobre lo caduco de esos dogmas y la necesidad de la renovación del discurso y las liturgias.

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 (*) el autor de este comentario se desempeñó como  crítico de cine del periódico El País durante 10 años; realizó estudios de historia del cine en Suecia(1982) y edición cinematográfica en España (1983), becado por FOCINE.

lunes, 16 de noviembre de 2009

No llegó Oliver Stone, ni Chomsky pero la paz no se rinde

Los cinéfilos empedernidos madrugamos al aula máxima de la Universidad Santiago de Cali para hablar con Stone. Llegamos armados de preguntas:
Es cierto, como lo sugiere un reciente video divulgado en internet, que a JFK le disparó su propio guardaespaldas?. Hay luz al final del túnel en Palestina?. Es Obama una esperanza o un producto de marketing?
Y armados de películas:
Maestro ahí le dejo mi documental. Podría leer mi guión?. Ha visto cine colombiano? Pero Oliver no llegó. Su lugar lo ocupaba Lisandro Duque , director de la bella cinta“Los niños Invisibles”. Tampoco arribó Chomsky. Pero ubicamos a Iván Cepeda, autor de “A las puertas del Ubérrimo”, libro imprescindible para entender la Colombia contemporánea. Ni Calle 13, pero igual mandaron la camiseta. Ni Galeano, en su reemplazo fue grato escuchar a Jorge Enrique Botero:
A medida que los grandes medios son devorados por los monopolios económicos, se hace importante apoderarse de la comunicación alternativa”- dijo Botero en la rueda de prensa inicial.
El caso de Botero es ilustrativo pues ha transitado la gran prensa para llegar al documental independiente, marginal.
- Lo más importante que le sucedió a Latinoamérica en materia de comunicación fue la creación de Telesur- agregó
Estuvo la negrona Piedad Córdoba quien se fajó un discurso antológico. “Nos negamos a aceptar que Colombia se convierta en el Caín de Suramérica”. Un discurso donde combinó todas las formas de humor, pasión, sensibilidad, humanismo y sentido común.
Lo mejor: un encuentro organizado por unos chicos que apenas nacían cuando el Palacio de Justicia era aniquilado. Los pibes impulsan una papeleta que simplemente se hace una pregunta con dos opciones:
Para solucionar el conflicto social y armado, cree usted que la mejor opción es?
Solución política…
Uso de la fuerza militar..

Como en Fuenteovejuna, todos a una. Campesinos, cinéfilos, estudiantes, indios, mestizos, mulatos, periodistas, carretilleros, profes…todos dijeron como aquel niño de “La vendedora de Rosas”:
Pa'qué zapatos si no hay casa?.

jueves, 9 de octubre de 2008

Los actores del conflicto: Peligra la vida del artista


Ante la eterna pregunta “Porqué otra película sobre el conflicto colombiano”? Lisandro Duque contesta:
- Otra? Cuáles? Se pueden enumerar con la mano. Los políticos han monopolizado el tema, llevan 50 años y no han hecho nada. Nuestro deber es quitarles ese monopolio.

Teniendo en cuenta solo el periodo que va desde la muerte de Gaitán hasta nuestros días y si por “conflicto armado” definimos como aquel que “tiene lugar en el territorio de un Estado(…)donde se oponen las fuerzas armadas de este Estado a fuerzas armadas o grupos armados que no reconocen su autoridad” ( según definición del Convenio de Ginebra 1949 ) entonces enumeremos:
Cóndores no entierran todos los días”, “Caín”, “Canaguaro”, “Pisingaña”, “Golpe de estadio”, “Toma de la embajada”, “Soñar no cuesta nada” “La primera noche”, “La milagrosa”, ”La sombra del caminante” “Edipo alcalde” ,"Carne de tu carne" y “Yo soy otro . Un poco más de los dedos de las manos (si se escapa alguna se agradece cualquier corrección). Se omiten los documentales y los cortos que tienen menos impacto y su distribución es marginal. Se omiten también, por mera dignidad, las incursiones tipo Schwarzenegger en nuestra sufrida patria.

Catorce largometrajes de ficción no es nada si se pretende contar una tragedia que lleva 60 años y no tiene solución a la vista. Haciendo una analogía veloz, la dictadura argentina duró 7 años y ha inspirado a la fecha unos 40 largometrajes. Incluso uno de ellos (La Historia oficial) ganó el muy encopetado Oscar a Mejor Película Extranjera.
Lisandro Duque no sólo ha lanzado una mirada fresca y amorosa al conflicto colombiano sino que ha realizado un homenaje en grande a la profesión de teatrero-callejero-mimo. Fresca porque no tiene la estridencia de “superproducciones” colombianas recientes y amorosa porque es un film de personajes, a partir de seres anónimos que viven a diario, actuando, sobreactuando, sobreviviendo el rebusque del arte.

Los autores del conflicto

A medida avanza el combate, los académicos y expertos se han ido apropiando de la jerga cinéfila: Escena del crimen, actores armados, secuencia de la guerra ...( faltaría travelling de las masacres, primer plano de las fosas comunes y zoom a la reparación de la victimas)
La puesta en escena de la guerra ha traído como resultado una sofisticación en el lenguaje. El titulo de la película de Duque realiza un juego de palabras en doble vía: lo que la Academia le robó al cine ahora este se lo devuelve.
Los protagonistas son pues un grupo de teatreros ambulantes. El principal de los tres ( Mario Duarte) luce en la primera secuencia una camiseta de Chaplin. Esta constituye la primera parte donde los artistas se entregan a la causa artística con alma, vida y sombrero.
Luego, cuando la historia gira hacia una situación absurda le vemos estampado a los Tres chiflados. Y cuando el asunto se sale de madre aparece en su pecho el letrero Alegoría.
Justo en el segmento de Alegoría suceden los enredos más insospechados, verdaderos gags del conflicto, laberinto de mentiras donde los Actores (de teatro) son los que menos tienen que ver en el enredo de los verdaderos actores (guerrillos, paras, ejercito, narcos) del conflicto.
En Colombia, todos somos actores por naturaleza”- dice Víctor Gaviria a propósito de los actores naturales. Para sobrevivir al rebusque hay que inventarse un parlamento, actuar un poco, darse un monólogo. En esas se la pasan esta especie de tres chiflados de Lisandro cuando la dura realidad los hace estrellarse con una Alegoría.