lunes, 1 de noviembre de 2010

Diario del festival: Porqué los foros con los cubanos siempre son lo mismo?

Hace unos años Silvio Rodríguez fue invitado al Festival de Cine de Cartagena y la rueda de prensa se convirtió en un cuadrilátero donde se habló de todo menos de música, cine o poesía. No sé porque se asume que el foro con un intelectual cubano es una balanza donde se va a medir fuerzas, a ver quien defiende o quien ataca la revolución.

II

Edmundo Desnoes, alto, ligeramente encorvado, firme como un guayacán, vino a Cali paseando sus 80 años recién cumplidos. Habla fuerte como todos los cubanos, bigote pasado tipo Bienvenido Granda, lúcido y con una memoria que asombra en estos tiempos de fragilidad mnémica. Puede recitar a Neruda o a Martí. Puede citarse a sí mismo en las frases que escribió con Tomas Gutiérrez Alea para el clásico”Memorias del subdesarrollo”( 1968). Antes de la realización del filme escribió en el texto “Una aventura en el trópico”: “Tengo sentimientos encontrados. Siento amor y odio hacia Hemingway; lo admiro y al mismo tiempo me humilla. Como mi gente: es lo mismo que siento cuando pienso en Fidel, en la Revolución”.

Pues bien, el conversatorio con Desnoes siguió la línea de lo esperado: cuando algunos queríamos dedicarnos a hablar de Literatura y Cine, la cosa se nos iba hacia cualquier extremo. Jab de izquierda, jab de derecha.

Porqué no sucede lo mismo si el forista es argentino? Ser cubano en el exilio es como ser pastor de una religión. Y la gente va armada para adularlo o darle en la mula. “Dentro y fuera de Cuba- dice un viejo refrán habanero- todas las discusiones terminan en Fidel. Incluso si tu mujer te ha sido infiel, es culpa de Fidel”

Desnoes dora la píldora con una explicación cortante: “Creímos que por haber desafiado a la gran potencia, podíamos adueñarnos del mundo. La Revolución nos hizo perder el sentido de las proporciones”

Precisamente como la reunión convocada llevaba por título “Las dos caras de Cuba” , Desnoes se estrenó con el Ying y el Yang: “Se han creado clichés de los países. Usualmente se piensa que si uno es cubano, es alegre y fiestero. Pero ese sol Caribe también tiene su noche. Y es la revolución la que nos quitó esa alegría. El Ché no sabía bailar, tampoco Fidel”.

Pero teniendo 40 siglos de literatura y un siglo largo de cine, vale la pena girar siempre alrededor de 50 años de Revolución? Por ejemplo, volví a ver hace poco “Memorias del subdesarrollo” y me parece que aguantaría un remake: el mismo personaje caminando por el Malecón , un treintón buena vida soñando con lo que no hay. Pero el viejo me baja de la nube:

Eso no es posible. Porque el personaje de Sergio estaba dentro de un contexto específico: la presencia de Rusia como potencia, las nuevas expropiaciones. Sergio sentía que la Revolución reemplazaba el goce y la diversidad por el sacrificio”.

Desnoes publicó hacia el año 2003 una novela llamada “Memorias del desarrollo”. No es un auto-remake sino la lectura de su propia vida moviéndose entre dos culturas que inicia así:

“Antes de desertar, de abandonar la isla y venir a vivir y morir en los United States yo había sido durante veinte años un verdadero creyente en la Revolución cubana, un marxista comprometido, estremecido de fervor revolucionario. ¿Cómo podía dedicarme ahora a enseñar si mi vida era un error? Creo en las devastadoras virtudes de un loser. La cultura anglosajona me ha penetrado, violado, revelado facetas de mi personalidad que hasta ahora desconocía. Soy un loser, un perdedor, y en realidad no me importa ganar, solo me interesa la intensidad de mis sentimientos. Me regodeo en la caída. La tragedia me asienta mucho mejor que el éxito. Don Quijote jamás deshizo un entuerto. Bolívar murió convencido de que había arado en el mar. Ahora y solo ahora –después de mi crueldad con las tiernas y hermosas mujeres, de mi desastrosa entrega al sueño encarnado del socialismo, de haber contribuido a la polución del ambiente, de haber escrito y hablado mierda hasta por los codos, y de contemplar en el espejo las devastaciones del tiempo en mi cuerpo ruinoso– comprendo y aprecio a fondo los humillantes pleasures of loserdom, aprecio los placeres de la perdedumbre.”