sábado, 30 de octubre de 2010

Diario del Festival: Para que sirve un festival de Cine?


Al ingresar al Auditorio de la Cámara de Comercio en pleno centro de Cali, me aborda un viejo amigo que susurra con sorna: “Estoy promoviendo un referendo para que dejen en paz a Andrés Caicedo”. El hombre se refiere a que el programa del 2º Festival de Cine Caleño es generoso en películas y charlas sobre nuestro escritor suicida.

- -Yo no me siento saturado – le digo haciendo las veces de abogado del diablo- , supongo que el Festival quiere mostrar la cantidad de audiovisuales que ha generado la figura mítica de Andrés. Para nosotros es pan comido pero para los extranjeros es una novedad, lo descubren a diario.

- - Entonces que lo hagan en el extranjero y no jodan más con eso…

- -Yo mismo, que creía haber visto todo lo de Andrés- le digo en tono de chico regañado- estoy sorprendido de la cantidad de documentales que se siguen produciendo con el tema.

El hombre me deja hablando solo y se sienta en la segunda fila mientras maldice, tuerce la boca y le da golpecitos al aire. Personaje mas caicediano no puede haber.

II

Y llegó el invitado, Sergio Wolf , líder vocal del BAFICI (Buenos Aires Festival de cine independiente), canoso, guionista y curador. Pocos asistentes (ya se sabe que los sábados hay resaca en Cali y que 10 de la mañana es un madrugón) pero bastante entusiasmo y ganas de conversar.

- - Lo primero- dijo con acento cordobés- es que hay que diferenciar a los Festivales. Los hay de vieja data (con alfombra roja e invitados famosos) y los nuevos Festivales que son punto de encuentro entre cineastas y que continuamente se están haciendo preguntas en torno al cine.

Entretanto, el neurótico del primer párrafo volvía a torcer la boca: Como así que estos que se dicen marginales y vanguardistas siguen viviendo en la Cali de los años 70– pensó y me clavó la mirada por encima de los culos de botella.

- - Estos nuevos Festivales tienen una curaduría minuciosa. Tienen un criterio amplio y puntual a la vez. Son programados por cineastas o por críticos. Hacen visible lo invisible, lo que no circula. Más películas con menos plata. Además constituyen plataforma de lanzamiento de películas pequeñas que de otra manera no se proyectarían. Poco a poco, los Festivales independientes han ido formando una hermandad, hemos creado un engranaje por el que circula el cine digital.

He visto mucha mierda por el cine digital. Mas películas, menos calidad”- masculla el neurótico, se quita las gafas.

- - Eso puede ser cierto – le reviro- pero el cine industrial tampoco es gran cosa. A nuestros realizadores no les queda otra alternativa que abaratar costos.

Sergio Wolf continúa hablando de su experiencia como director de uno de los Festivales más prestigiosos de Latinoamérica. A sus escasos 47 años, es un viejo lobo de las nuevas generaciones de cinéfilos que llegaron con otro criterio a programar cine, a ayudar a ver, a descubrir talentos.

- -En BAFICI tenemos salas en todos los formatos y lo que sucede ahora es que no tenemos películas para proyectar en 35 m.m. Estamos asistiendo a la muerte de los procesos químicos. Nuevos formatos, nuevas tecnologías que le dan oportunidad a los chicos de hacer un cine personal, arriesgado.

El segundo festival arranca lento y quedamos a la espera de los demás invitados internacionales. Casi 200 películas en escena. “El conversatorio de Alberto Fuguet- se despide el neurótico- si Dios quiere me lo pierdo”- y se va caminando en zigzag cual personaje buñueliano.