«No tema usted, no cometeré más crímenes. Mi tarea ha terminado. Ni su vida ni la de ningún otro ser humano son necesarias ya para que se cumpla lo que debe cumplirse. Bastará con una sola existencia: la mía. Y no tardaré en efectuar esta inmolación. Dejaré su navío, tomaré el trineo que me ha conducido hasta aquí y me dirigiré al más alejado y septentrional lugar del hemisferio; allí recogeré todo cuanto pueda arder para construir una pira en la que pueda consumirse mi mísero cuerpo».
miércoles, 21 de febrero de 2024
UN EXTRAÑO DOBLETE: "POBRES CRIATURAS" Y "FRANKENPUTA"
domingo, 18 de febrero de 2024
LA VORÁGINE QUE NO FUE
Por : José Urbano
En la edición del 20
de marzo de 1988, la Revista Semana daba cuenta de la visita del presidente
brasilero José Sarney a Colombia. Venía acompañado del productor Luis Barreto.
En la agenda de intercambio cultural, traían la idea de adaptar, para el cine,
la novela de José Eustasio Rivera, “La Vorágine”. Ese año se celebraba el
cumpleaños número cien del escritor.
Barreto tenía encima
el prestigio de varias películas brasileras exitosas como “Doña flor y sus
maridos” y “Gabriela, clavo y canela”, ambas adaptaciones basadas en letras de
Jorge Amado.
La compañía
de fomento cinematográfico (Focine), creada por el gobierno colombiano, había
lanzado la convocatoria de guiones precisamente para adaptarla a la pantalla grande.
La convocatoria
estuvo a punto de ser cancelada porque apareció un avivato asegurando ser
heredero de los derechos de autor. El redactor escribía preocupado: <<El problema para Focine consiste en
que, al no conocer que existía algún heredero del escritor, quien murió soltero
y sin hijos, se verá obligada a negociar el monto con el heredero que, según
parece, está pidiendo todo un "Potosí">>
La bolsa del premio
era un millón de pesos. Para que se hagan una idea, el salario mínimo acababa
de ser aprobado en $ 25.637. Un dólar se cotizaba en 263 pesos colombianos. En
la galería Alameda, la libra de carne se conseguía en 400 pesos y un huevo en 22.
A la convocatoria se
presentaron pesos pesados como Jorge Alí Triana, pero terminaron ganando tres
caleños desconocidos, amigos nuestros, con los que hacíamos fila en Univalle a
la hora del almuerzo.
El día de la premiación,
Mauricio Laurens, crítico de “El Tiempo”, soltó la frase irónica: “Los tiburones
vinieron a recibir el premio, pero terminaron aplaudiendo a los sardinos”.
Nicolás, Julio y Carlos
habían formado el colectivo “Cinexperiencia”
5 años atrás y ya tenían la mano caliente escribiendo guiones y rodando cortos
en súper 8.
¿Qué hacían tres
pelaos universitarios con un millón de pesos (unos 3.800 dólares de la época)?
![]() |
Carlos Fernández y Julio González reciben el premio del ministro Cepedîn y la directora de FOCINE. Año 1988 |
En mi barrio le
llamaban “polvo de narco” a las
nuevas motos FZ. Y muchos jóvenes se perdieron, aspirando a coronar la merca en
los mayamis. Así pues, que tres pelaos se ganaran un palo con el sudor de sus
letras, poniendo en imágenes las andanzas de Arturo Cova, constituía la hazaña ochentera
de mi generación.
EL CASTILLO DE OTRANTO
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Casa Quinta de la familia Upegui del barrio San Fernando -Cali. 1988 |
En un tiempo en que no existía Google Maps, apenas nos defendíamos con el atlas del Instituto Agustín Codazzi. Lo consultábamos para aprendernos los nombres raros de la novela: el caño Yurubaxí, el correntón de Yavaraté, el río Purús,el Yaguanarí, el Guaracú, el Isana y el Kerarí, el Cababurí, el Maturacá ,El Curicuriarí… También recitábamos las dos primeras líneas: “Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia.”
Era un juego que consistía en memorizar el primer párrafo de “Cien años de soledad”, de “La metamorfosis”, de “008 contra sancocho”, de “Sin calzones llegó la desconocida”
Pero los nuevos
guionistas dejaron de lado a Arturo Cova y optaron por rodar un largometraje en pleno barrio San Fernando de
Cali.
Les prestaron la casa
quinta de la familia Upegui Hoyos, enfrente de lo que hoy es supermercado “Carulla”.
Nosotros le llamábamos “El castillo de
Otranto” por su forma imponente sobre esa colina. Las gradas se asemejaban
a la casa del tiernito Norman Bates. Lo veíamos bajar, vestido de mujer,
cuchillo en mano, presto a matar las rubias del barrio. Sobre ese castillo
existían miles de leyendas. Que allí había perdido la virginidad, Marisela Campos,
la piernona más deseada de Cali, que tenía pasadizos secretos donde dormían
tesoros nazis, que por las noches, se escuchaban quejidos de los esclavos
torturados durante la colonia. En fin.
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Adriana Calero , mira hacia el Castillo de Otranto en "El hombre de enfrente" 1988 |
Aquî, el conversatorio con los responsables del triunfo épico. Celebrando los 100
años de la primera edición de “La
vorágine”
https://www.youtube.com/watch?v=GwsQ-3ANG6I
lunes, 12 de febrero de 2024
Ventana indiscreta, museo de filmes
Lunes 12 de Febrero, 2024
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
José Urbano nació, creció y vive del cine. Su madre iba a cine cuando su bebé estaba en gestación. Desde que era muy niño sus padres siempre lo llevaban los domingos a los matinales infantiles del Teatro Aristi. Carlos Mayolo y Luis Ospina lo bautizaron enfocándolo con sus cámaras cuando el muchachito miraba las escenas de “Agarrando Pueblo” y lo registraron entre los actores naturales cuando filmaban en una locación en el barrio Guabal. Después, cuando era adolescente, se escapaba del Colegio de Santa Librada con algunos compañeritos, pero al escalar la tapia no gritaba “sálvese quien pueda”, sino “cínese quien pueda” pues la meta era internarse toda la tarde en el cine continuo del teatro Alameda. Cuando ingresó a la Universidad del Valle pudo desarrollar plenamente sus pasiones cinéfilas y cineastas: codirigió el cine club universitario y por iniciativa propia filmó sus primeros documentales, entre ellos, el que denuncia el caso de la muerte de Jhony Silva. También ha hecho documentales sobre “Estocolmo 1982” y el poeta “Aurelio Arturo”. Desde hace dos décadas dirige “Ventana Indiscreta”, el centro cultural donde guarda copias de unas veinte mil películas, desde las filmadas por los hermanos Lumiere. Urbano, invitado, escribe crítica en “Kinestocopio”, igual que en programas en canales de televisión. Cuando todavía en las plataformas no archivaban cine clásico, “Ventana Indiscreta” les mitigó sus afugias a los estudiantes de comunicación. Acuden, también, a “Ventana Indiscreta”, aquellos guionistas y directores que buscan alguna referencia cinematográfica. En las tardes, los cinéfilos tertulian amenamente con José Urbano.
En el Colegio de Santa Librada proyectando películas de
16 milímetros que nos alquilaban las hermanitas Paulinas. Después en la
Universidad del Valle, cuando ya aparece el formato betamax, proyectaba cine
político usando un video beam. “La noche de los lápices”, que alguien nos envió
de Argentina y proyectamos antes de estrenarse en las salas de Cine Colombia,
fue primera película con que inauguramos el cine club universitario. En 1989,
Juan Carlos Velásquez, quien era director de Cine Ojo en el Teatro Calima,
antes de emigrar a Estados Unidos, por recomendación de algún amigo suyo, me
nombró heredero de su cine club; lo dirigí hasta 1995.Clausurado Cine Ojo,
fundé “Ventana Indiscreta”. Entre los cinéfilos y cineastas distinguidos, he
contado con la asistencia de Juan Martín Barbero, Luis Ospina, Medardo Arias,
Fernell Franco, Oscar Campo y otros. Los estudiantes de Univalle que necesitan
investigar sobre cine. Cuando renové “Ventana indiscreta” con DVD, le obsequié
a los colegios y las bibliotecas unas veinte mil películas en betamax.
¿Cuál es su propuesta curricular a la educación?
El cine como recurso del aula está subutilizado. No hay
ningún tema que el cine no haya tratado en sus 128 años de existencia. Puede
explicarse la revolución francesa proyectando una buena película. Por lo tanto
es un gran vehículo pedagógico. Pero, también, debe impulsarse el filminuto con
los celulares para que los estudiantes hagan noticieros o cuenten sus
historias, haciendo cortos entre 1 y 5 minutos. Esto es muy diferente a
Tik-tok, es algo más serio. No es sólo difundir el cine, sino también enseñar a
hacerlo.
¿Qué relación encuentra entre cine y literatura?
García Márquez dice que es un matrimonio que no puede
vivir junto, pero tampoco separado. Desde que nació, el cine y la literatura se
aman, se odian, habla mal el uno del otro y se reconcilian. El cine saqueó
todas las artes, la literatura no fue la excepción. Haciendo una analogía, el
cine es como aquel bebé que saca rasgos y cosas desde los abuelos. Nada es
original en el cine, pero este tiene su propia voz. Hoy en día todos los
escritores deambulan en el cine. Los últimos veinte premios nobeles de
literatura han participado en el cine: guionistas, escriben series.
¿Cuál fue la relación entre Gabo y el cine?
Gabo fue a México con el ánimo de hacer cine, pero
descubrió que mientras se necesitaban más de cincuenta personas y efectos
especiales para hacer la lluvia, él se sentaba a la máquina de escribir y hacía
lluvias y terremotos. Que una lluvia en el cine valía lo de comprar veinte
casas. A Gabo no le gustó trabajar con tantos egos: el guionista, el director,
los actores… Sin embargo, él viajó a Roma y tomó cine con Fellini, pero creo
que más bien lo hizo por una tentación. Lisandro Duque, afirma que las mejores
películas que han hecho los directores, son las que tomaron de los libros
chiquitos de Gabo, por ejemplo, El coronel no tiene quien le escriba. No les ha
ido muy bien a las tomadas de sus libros grandotes, por ejemplo, El amor en los
tiempos del cólera. García Márquez prolongó su amor por el cine en su hijo
Rodrigo García Barcha, quien actualmente es uno de los mejores directores de
cine. “Familia”, es una de sus mejores películas.
¿Cómo ves la producción de cine colombiano?
En Colombia se hace muy buen cine, hay bastantes nuevos
directores, pero no tenemos una buena distribución. Es una lástima que nadie
las vea. Las dejan uno o dos días. Esa es la gran tragedia del cine colombiano.
No ha podido conquistar a su público.
¿Cómo es tu experiencia como documentalista?
Luis Ospina decía que el documental es el cine sin dolor.
Los temas de los documentales son infinitos, hasta la vida misma de uno, de los
hijos, de un amor frustrado. Hacer documental es más fácil, uno entrevista a la
gente. Hacer ficción sí es caro. El guionista es Dios, porque nos da los
personajes y los temas. En mi caso he coqueteado con el documental: “La pantera
y la espada” sobre la vida y muerte de Jhonny Silva, estudiante de la
Universidad del Valle. Como gabologo hice uno cuando el Nobel cumplió treinta
años, titulado “De Aracata a Estocolmo, treinta años después”. Aproveché una
cinta que en La Habana me dio Rodrigo García Bercha. Ese cassette contenía lo
que Rodrigo filmó en Estocolmo cuando él tenía quince años y acompañó a su
padre. Lo aproveché, pero entrevisté también a unos diez caleños que
acompañaron a Gabo a recibir el premio Nobel. Continúo. Acabo de hacer un
documental sobre uno de mis poetas favoritos, le titulo “Buscando a Aurelio Arturo”.
En la Unión Nariño, busqué su tumba y su rastro, él era el poeta orgullo de mi
padre, eran paisanos. También me apasiona hacer documentales sobre las marchas
populares.
Aqui, puede descargar mis mejores peliculas de todos los tiempos:
https://www.mediafire.com/file/c7xoymn8oorem17/101_peliculas_jose.xls/file
domingo, 4 de febrero de 2024
SUPERANDO A RIDLEY SCOTT Y A TARANTINO (“SARA GOZA”: la película taquillera)
Apenas nos reponíamos del taquillazo “Yo trabajé con Hayao” , cuando llega arrasando “Sara goza”. Apenas 59 segundos, al estilo Lúmiere. Lo describo brevemente: un policía llega a la casa y encuentra a su esposa con su compañero de trabajo. Graba todo y lo monta a la red. Si recuerdan las películas de parejas de tombos, es como si Starsky encontrara encuerada a su esposa con Hutch. O como si Mel Gibson encontrara a la esposa encamada con Danny Glover en “Arma Letal”.
Este breve video
lleva de tendencia una semana y no para. Tiene millones de descargas. Le gana
lejos, en taquilla, a muchas películas colombianas que no llegan a los 3 mil espectadores.
La escena de Sara, la hemos visto miles de veces en el cine de ficción. Pero aquí impacta por dos cosas:
1. Los rivales dialogan civilizadamente ( en una película de Ridley Scott se desafiarían a duelo y en una de Tarantino se agarrarían a plomo ).
2.
No es ficción, es la pura realidad y los protagonistas son dos hombres de
armas.
Como si ello no
bastara, hoy comenzó a circular la secuela. Una especie de “Sara goza, recargada”.
Aquí existe una revelación: Sara acusa a su esposo de maltrato, lo cual
justificaría la infidelidad. Lo echa de la casa. Lo deja en off.
Hoy, se anuncia una
precuela donde se contará que la relación había terminado (perdón por el
spoiler) y que no hay lugar a la infidelidad. Es decir, la serie tomará un
vuelco tipo “Durmiendo con el enemigo”
o “Atracción fatal”. Nada es lo que parece, y se contarán otros puntos de vista
como en “Rashomón”
Un combo de mujeres opina que es escándalo solo porque es una mujer. Si hubiese sido al revés nadie le habría parado bolas.
Creo que los dos polochos
merecen una captura ( de pantalla). Aquí
algunos de los comentarios, de la crítica especializada:
“El cachón nada tenía
que ir a hacer a su casa en horario laboral. Señora Procuradora: pido
destitución por abandono de trabajo”
“Es un problema serio
de seguridad nacional, si eso le pasa a un policía de la Sijín, imagínense a
nosotros simples mortales”
“Ahora, por una guerrera caída, pagamos todas”
“Que se pongan los
tres a arreglar esa casa que está hecha un chiquero”
“Tres cosas son
inevitables en esta vida: los impuestos, la muerte y los cachos”
“Pregunta seria, si
una mujer se mete con dos tombos al tiempo, ¿Es lo que llaman Poli-Amor?”