Ver la película “Noviembre”, fue visitar el infierno. Ansiedad, tos,
respiración entrecortada; como si estuviéramos en ese baño, acurrucados y con
las balas silbando.
Durante la proyección recordaba “El hijo de Saúl” ( la oscarizada película
de László Nemes ) porque los personajes están en el ultimo circulo de Dante,
luchan por sobrevivir o por tener una muerte digna: una última comunicación con
su Dios.
Clara Enciso, la única sobreviviente del bando guerrillero, dice que se
apiñaron entre 60 y 70 personas, en un espacio de 20 metros cuadrados.
Tomás Corredor, no apela al largo plano secuencia, tan tentador en estos
casos. Tampoco al exquisito blanco y negro. De paso digo, que me imaginé una película
con un blanco y negro contrastado, recordando a Hitchcock cuando hizo “Psicosis”:
la idea era no impactar al espectador con la sangre roja y así concentrarse en
el personaje retorcido.
El director aclara: “Tenía una consigna y era no generar ningún
distanciamiento desde la técnica que pudiera alejar al espectador del
compromiso real que estaba viendo (…) en esta película tenia la necesidad de
buscar el color porque la época también la quería construir, temperaturas de
luz, texturas de vestuario…”
El diseño sonoro es aterrador, igual que en “El hijo de Saúl”. Incluso,
puede llegar a ser más angustiante que la misma imagen. Se me hizo que cada
cañonazo era un punto aparte de la narración. Entre cañón y cañón había tableteo,
humo, miradas de desconsuelo y…otra vez el cañón. Y luego el silencio.
El contraste sonoro entre las bombas, el llanto, los rezos y el silencio
crean en “Noviembre” la narración perfecta de lo que imaginamos afuera. Porque el despliegue militar lo conocemos de memoria. En cambio, el encierro lo
desconocemos totalmente.
“Noviembre”, recrea la claustrofobia de los que imparten justicia y todos
nosotros atrapados ahí. Una Colombia chiquita que aún no ha superado ese
Palacio. Porque aún nos falta mucha verdad. Y la película nos recuerda que
la lucha no es de buenos y malos. El asunto es de dignidad humana.
Y, queda el sabor amargo, de que aquí todos somos rehenes. Hasta los
victimarios.
Al final un plano
documental que deja en evidencia al poder: un camarógrafo real, intenta ingresar
al Palacio en cenizas. El soldado lo frena en seco. Nunca nos dejaron entrar,
pero Tomás Corredor nos acaba de presentar el horrible interior.
Allá en la cafetería, todos pegados de un transistor. Que
un grupo guerrillero se había tomado el Palacio de justicia. No existía el
teléfono inteligente que nos transmitiera en vivo la masacre de un hospital en
Gaza.Yo dirigía el cine club político:
Primero en la biblioteca, de allí nos sacaron. Luego en el auditorio del CREE ,
de allí nos sacaron, para terminar en un salón del bloque de ciencias. Tocaba
oscurecer con cartulina y bolsas negras. El sopor de las 2 p.m convertía el
cine club en un baño turco. Alguien apareció un día con la donación de un
ventilador. Y pusimos la alcancía para comprar otro. Los burócratas de la
Universidad nos miraban de reojo. Se decía que era el foco, el nido, el núcleo
de la subversión. Como siempre, la burocracia simplificando y confundiendo
causas con consecuencias.
La noticia del Palacio, estaba tan confusa que mejor
cancelar la función de cine pues, quien iba a aguantarse el sopor del cine club
si todos estaban pegados del transistor Eveready?. Pero, ¿cómo cancelar si estábamos en la
mitad del ciclo de Costa-Gavras? Ese día proyectábamos "Missing" que
había ganado La Palma de oro en Cannes con García Márquez en la titular del
jurado. Repartimos una hoja volante que recogía el concepto de Gabo sobre la
película:
"Mi candidato para la
Palma de Oro sin compartir fue siempre Missing, del griego naturalizado francés
Costa Gavras, que revela, a través de un caso particular, toda la tragedia
humana del golpe militar de Chile y denuncia la complicidad de grandes
funcionarios de Estados Unidos. Me pareció que la única limitación de esta
película era su escritura clásica, dentro del ámbito de un concurso donde uno
tiene derecho a esperar invenciones renovadoras. La actuación de Jack Lemmon,
como había de reconocerlo el veredicto, no sólo parecía la mejor del festival,
sino también la mejor de su carrera. Sin embargo, en el curso del debate se fue
definiendo con claridad que todos los jurados estaban de acuerdo en que Missing
era una de las dos mejores películas, pero no todos pensábamos que fuera
bastante buena para obtener sola la Palma de Oro."
Una especie de instinto suicida, nos llevó a presentarla
de todos modos. La gente fue a verla con desespero y algunos con el transistor
en la oreja.
Ese día amargo, marcó la vida de muchos de nosotros aun
encontrándonos a 450 kilómetros de la tragedia. Cuando tuve la suerte de
almorzar con Costa-Gavras en un Festival, no se mostró sorprendido por mi
relato porque siempre le contaban como fue ese estreno en muchas partes del
mundo. Eso si, le pareció fatal la coincidencia.
Esa noche, del 6 al 7 de noviembre, nadie durmió. Unos,
porque los allanaron y amanecieron en la guandoca. Otros porque no podíamos
creer lo que contaba el noticiero de la noche.
Aquí las películas que han analizado ese horror.
28
horas bajo fuego (2008)
Director: Juan Antonio Vanegas
Reconstrucción minuciosa que arranca el 19 de abril de
1970. 15 años narrados con imágenes inéditas de la toma y diseños en 3D para
una mejor comprensión militar y espacial.
Antes
del fuego (2015)
Dirección: Laura Mora
De los mejores debuts del cine colombiano. Laura Mora
realiza un thriller político, tenso, asfixiante que nos va conduciendo a la
locura de la toma del palacio. Reconstruye la atmósfera pesada que se vivió en
los meses previos
Siempreviva
(2015)
Director: Klych López
Inspirada en la vida de Cristina Guarìn, quien era
licenciada en historia y geografía de la Universidad Pedagógica Nacional. El día
de la toma, estaba haciendo un reemplazo de cajera. Ya estaba lista para el
postgrado en ciencias de la educación cuando se vio atrapada en la cafetería. Inspiró
la obra de teatro SIEMPREVIVA de Miguel Torres y luego convertida en esta película.
La
toma ( 2011)
Directores: Miguel Salazar y Angus Gibson
Toma como punto de partida el juicio al Coronel PlazaS Vega y
los testimonios de los que perdieron a algún familiar. Sobre todo, los
empleados de la cafetería.
Las
voces de fuego (2015)
Director: Mauricio Martínez
30 años después, se reconstruyen los hechos con los
protagonistas antagónicos. Paso a paso, desde un mes antes cuando la
inteligencia militar detectó un plan para la toma de rehenes en el Palacio.