domingo, 2 de octubre de 2016

"OSCURO ANIMAL" EN AQUEL TERRIBLE 2 DE OCTUBRE



Ver Oscuro Animal con el corazón arrugado no fue fácil. Yo ya estaba llorando sin siquiera haber empezado la película. Nunca me había angustiado tanto aquella frase Borgiana ( “Todo encuentro casual es una cita”.) Me habría gustado verla con un triunfo rotundo del en el Plebiscito, un esperanzador que nos sacara de la edad Media y nos ubicara como un país medianamente civilizado. Pero triunfó el animal oscuro.

Tres historias, tres mujeres frente a un Oscuro Animal. Los hombres hacen la guerra y las mujeres la padecen. Colombia, país de regiones, donde todos aprendimos geografía gracias a las masacres. Cada personaje femenino representa, además, un hábitat. Esa biodiversidad de la que tanto nos ufanamos acá no es más que un teatro, un circo del horror. Porque en Oscuro Animal la cascada ensoñadora solo sirve para lavar la sangre, el lago cristalino se emplea para limpiar pistolas. 

Felipe Guerrero no analiza las causas, va directo a las consecuencias. El silencio de los personajes crea la tensión que usualmente se le asigna a los diálogos y a la música. Nadie habla porque la guerra es muda. O tartamuda según las metralletas. No hay razones, no hay palabras. Es la ley del más fuerte y, por supuesto del más oscuro.

Guerrero además muestra uniformes muy uniformes. Lo mismo da un grupo que otro llámese Paramilitares, Guerrilla o Ejército. Los tres practican la guerra de baja intensidad. El honor solo queda para las películas japonesas o el western. La humillación y el dolor se encuentran reservados para éstas mujeres que huyen hacia ningún lado. 

PD: Me sorprende la luz de la película pues ha ganado sendos premios por la calidad fotográfica. No sé si es problema de la proyección, pero la vi en la misma sala de siempre. La vi demasiado oscura. Si esa era la intención me parece que  perdió vigor y también espectadores (ingresamos a la función 11 personas y abandonaron 5). El cine comercial nos ha vuelto de ojo exigente. Es quizás lo único que le debemos al cine comercial pero es un buen aporte. Y, sabemos que la oscuridad cinematográfica no es igual a la oscuridad de la vida. Que el ojo exige que la oscuridad sea “iluminada” al menos resaltando algunos puntos alternos. Pero ello no le quita lo bailao a Oscuro Animal, una historia potente y densa. Oscura, triste y realista. Y que, a la luz de los acontecimientos de hoy, resulta premonitoria.

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